El Departamento de Seguridad del Estado de Emiratos Árabes Unidos (EAU) informó en la madrugada de este viernes sobre “el desmantelamiento de una red terrorista” y la detención de sus integrantes, al menos cinco personas, señalando que la estructura estaba “financiada y operada” por el partido-milicia chií libanés Hezbolá y por Irán.
“El Departamento de Seguridad del Estado ha anunciado el desmantelamiento de una red terrorista financiada y operada por Hezbolá e Irán, y la detención de sus miembros”, indicó el organismo en un mensaje difundido en redes sociales, acompañado de una infografía en la que aparecen las fotografías de cinco individuos —con los ojos pixelados— que corresponderían a sospechosos arrestados, aunque el documento no aporta sus identidades ni aclara si se trata de la totalidad de los implicados.
De acuerdo con la información oficial, la red actuaba dentro de Emiratos “bajo la apariencia de una entidad comercial ficticia, con el objetivo de infiltrarse en la economía nacional e implementar planes que amenazan la estabilidad financiera” del país.
“La red ha llevado a cabo una estrategia premeditada en coordinación con entidades externas vinculadas a Hezbolá e Irán, violando las normas económicas y legales para participar en el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y actividades que ponen en peligro la seguridad nacional”, añade el comunicado difundido por las autoridades emiratíes.
En el mismo texto, el Departamento de Seguridad del Estado subraya que “cualquier intento de explotar la economía nacional o las instituciones civiles con fines terroristas o conspirativos será enfrentado con firmeza, y que no se tolerará ninguna injerencia externa que amenace la seguridad o la estabilidad del Estado”.
La operación en EAU se produce en un contexto regional tenso: en los últimos días, las fuerzas de seguridad de Kuwait han arrestado a 26 personas sospechosas de mantener lazos con Hezbolá, grupo respaldado por Irán, en varias redadas coordinadas. Estas actuaciones se desarrollan en plena oleada de represalias de Teherán contra intereses estadounidenses en la región del golfo Pérsico, en respuesta a la ofensiva sorpresa lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.