El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha anunciado este viernes el fin del despliegue de las unidades que aún mantenía en el este de Yemen, después de que las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente y Arabia Saudí reclamasen su retirada tras las últimas ofensivas de los separatistas del Consejo de Transición del Sur (CTS), apoyado por Abu Dabi.
“En el marco del enfoque de instar a la calma y la desescalada, EAU ha concluido la presencia de sus fuerzas antiterroristas”, ha señalado un representante del Ejecutivo emiratí en unas declaraciones remitidas a Europa Press, en las que ha insistido en que “mantienen su compromiso con el diálogo, la desescalada y los procesos con apoyo internacional como el único camino sostenible hacia la paz”.
En esta línea, ha recalcado que las decisiones de EAU “han priorizado sistemáticamente la moderación sobre la escalada, reforzando una clara preferencia por la estabilidad regional y la seguridad a largo plazo”. De este modo, ha remarcado que han “abordado la reciente escalada con moderación, coordinación y compromiso deliberado con la desescalada, guiados por una política exterior que prioriza constantemente la estabilidad regional”.
“Durante la última década, EAU ha actuado a petición del Gobierno legítimo yemení y del Arabia Saudí, y en el marco de la coalición liderada por (Riad), realizando sacrificios sustanciales para apoyar la estabilidad y la seguridad de Yemen, en particular al enfrentarse a las organizaciones terroristas que amenazan a la población civil y a la región en general”, ha agregado el citado responsable.
Al mismo tiempo, ha explicado que la acción exterior emiratí se sustenta en “principios interconectados que se refuerzan mutuamente” y que plasman su apuesta por “un liderazgo responsable, una colaboración global constructiva y un progreso duradero”, entre ellos el refuerzo de la cooperación internacional para asentar una paz duradera, favorecer la prosperidad a largo plazo, defender la sostenibilidad y promover la coexistencia pacífica.
El prolongado conflicto territorial en el sur de Yemen ha quedado en un segundo plano frente a los años de guerra civil entre el Ejecutivo yemení respaldado por la comunidad internacional y el movimiento hutí, que controla la capital, Saná, desde hace una década.
Los separatistas del CTS, en los momentos más duros de la contienda, ofrecieron su apoyo, con muchas reservas, al Gobierno yemení a cambio de avanzar en sus demandas de independencia. Esta alianza, siempre frágil, se ha resquebrajado en varias ocasiones de forma puntual, pero casi nunca con la intensidad registrada a comienzos de diciembre, cuando las fuerzas secesionistas lanzaron una ofensiva para recuperar sus territorios históricos que se saldó con la muerte de 32 militares yemeníes.
Con este movimiento, el CTS rompe de manera definitiva los vínculos de conveniencia con las autoridades asentadas en Adén que se forjaron hace una década, en los inicios de una guerra civil que obligó a conformar un frente común frente a la insurgencia hutí, que se hizo con el control de la capital.