El partido islamista tunecino Ennahda ha arremetido contra la confirmación y el endurecimiento de las penas impuestas a destacados dirigentes opositores, entre ellos su máximo responsable, Rachid Ghanuchi, tras concluir el proceso de apelación en la causa por “conspiración” que afecta a decenas de acusados. La formación sostiene que los fallos “demuestran un desprecio total a las condiciones de un juicio justo”.
En un comunicado difundido en redes sociales, Ennahda afirma que “todas las pruebas definitivas presentadas por la defensa han sido ignoradas” y denuncia la “naturaleza arbitraria y maliciosa de las acusaciones”. A su juicio, “ha tenido lugar una flagrante manipulación del aparato judicial en ausencia de unas condiciones mínimas sobre los derechos de los acusados y las garantías de integridad y justicia”.
El partido recuerda que Ghanuchi rechazó acudir a las primeras vistas en señal de protesta porque las sesiones se desarrollaban “de manera virtual”, algo que, según él, “suponen una violación de la defensa” y carece de las garantías necesarias para un juicio “justo”. Ennahda recalca igualmente que las resoluciones judiciales “no se fundamentan en acciones o pruebas materiales que respalden las acusaciones”.
La formación islamista insiste en que todos los procesados son “inocentes” y exige su puesta en libertad y “el fin de estos juicios injustos con motivaciones políticas flagrantes”. Asimismo, llama a la ciudadanía a apoyar las campañas en favor de la excarcelación de los condenados y a trabajar por la anulación de “estas sentencias arbitrarias tras juicios injustos” contra quienes “se oponen al golpe y participan en una lucha pacífica para restaurar la democracia”.
El tribunal de apelación dictó sus resoluciones el martes, fijando penas que oscilan entre los tres y los 35 años de prisión para los implicados. Entre ellas figuran condenas de 20 años de cárcel para Ghanuchi y Kamel Bedui, que en primera instancia habían recibido catorce años. Además, varios procesados que residen en el extranjero fueron sentenciados a 35 años, entre ellos Nadia Akacha, antigua jefa de gabinete del presidente, Kais Saied, y Muad Ghanuchi, hijo del líder de Ennahda.
Rachid Ghanuchi, de 84 años y expresidente del Parlamento disuelto por Saied en 2021, permanece encarcelado desde 2023. Desde entonces se han acumulado contra él varias condenas que elevan su pena total a 50 años. Los acusados rechazan todos los cargos y sostienen que se trata de un proceso dirigido a debilitar a la oposición al actual jefe del Estado, al que responsabilizan de una deriva autoritaria desde que en 2021 disolvió el Gobierno y la Cámara y concentró en su figura la totalidad de los poderes.
La oposición, articulada en gran medida en torno al Frente de Salvación Nacional (FSN), ha criticado con firmeza las decisiones de Saied y reclama su renuncia, en un contexto marcado por una oleada de arrestos de opositores, activistas y periodistas, así como por las bajas tasas de participación registradas en el referéndum constitucional y en las sucesivas citas electorales celebradas en Túnez desde entonces.