España, Alemania, Italia, Austria y Portugal piden un nuevo impuesto a las energéticas por la crisis del petróleo

Cinco grandes economías de la UE reclaman a Bruselas gravar los beneficios extraordinarios para aliviar el impacto de la guerra en los ciudadanos

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El precio del petróleo tiene un efecto directo en las hipotecas o los precios de la energía. Eduardo Parra/Europa Press.

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Cinco de las principales economías de la Unión Europea han movido ficha ante el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre los precios de la energía. España, Alemania, Italia, Austria y Portugal han solicitado a la Comisión Europea la creación de un nuevo impuesto coordinado sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, con el objetivo de amortiguar el efecto del encarecimiento del petróleo en la economía.

Una respuesta europea al impacto de la guerra

La propuesta, trasladada en una carta fechada el 3 de abril y dirigida al comisario europeo de Clima, Cero Neto y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, plantea la necesidad de establecer un marco común que permita gravar las llamadas “rentas inesperadas” del sector energético.

Los ministros firmantes —entre ellos el español Carlos Cuerpo— consideran que la actual situación, marcada por la volatilidad de los mercados y la tensión geopolítica, exige una respuesta coordinada a nivel europeo para evitar desequilibrios.

Evitar que el coste recaiga en ciudadanos y Estados

El planteamiento parte de una premisa clara: el coste de la crisis energética no debe recaer únicamente sobre los consumidores ni sobre las arcas públicas.

Según defienden los cinco países, el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto con Irán ha generado beneficios extraordinarios en determinadas compañías, lo que justifica la puesta en marcha de mecanismos fiscales específicos para redistribuir ese impacto.

El precedente de la crisis de 2022

La iniciativa no parte de cero. Los ministros recuerdan que la Unión Europea ya adoptó en 2022 una contribución temporal de solidaridad tras la invasión de Ucrania por Rusia, una medida que permitió captar parte de los beneficios extraordinarios del sector energético en un contexto de fuerte subida de precios.

En este sentido, consideran que la situación actual presenta paralelismos técnicos y económicos suficientes como para reactivar un instrumento similar, adaptado al nuevo escenario.

Un mensaje político de unidad

Más allá de su dimensión económica, la propuesta tiene un claro componente político. En la carta, los ministros subrayan la importancia de lanzar un mensaje de cohesión ante los efectos de la guerra.

Defienden que una solución europea conjunta serviría para demostrar que la UE es capaz de actuar de forma coordinada y que quienes se benefician del contexto de crisis deben contribuir a aliviar la carga sobre la ciudadanía.

Debate abierto en Bruselas

La propuesta abre ahora un nuevo frente de debate en las instituciones europeas, donde será necesario consensuar tanto el alcance del impuesto como su encaje legal.

En un contexto de creciente presión sobre los precios de la energía y con la guerra en Oriente Medio aún en evolución, la Comisión Europea deberá decidir si impulsa esta iniciativa como parte de su estrategia para contener el impacto económico del conflicto.