Estados Unidos cree que Cuba está al borde del colapso por el corte de petróleo venezolano y busca un cambio de régimen antes de final de año

La Administración Trump considera que el régimen cubano atraviesa su momento de mayor debilidad en décadas y trabaja para lograr un cambio de poder en La Habana antes de que termine el año, explorando contactos con miembros de la cúpula del sistema. Así lo revela una investigación de The Wall Street Journal basada en fuentes de la Casa Blanca y de la inteligencia estadounidense

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Bandera de Cuba en una zona de La Habana. Europa Press/Contacto/Joaquin Hernandez

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Washington ve a Cuba más frágil que nunca tras la caída de Maduro

Según informa The Wall Street Journal, la Administración de Donald Trump ha evaluado que la economía cubana está “cerca del colapso” tras perder a su principal valedor externo: el régimen venezolano de Nicolás Maduro, recientemente depuesto con apoyo directo de Washington.

Altos cargos estadounidenses consideran que el debilitamiento de La Habana no tiene precedentes en casi siete décadas de poder comunista y que la desaparición del respaldo venezolano —especialmente en petróleo subvencionado— ha dejado al régimen cubano sin margen financiero ni energético.

Búsqueda de interlocutores dentro del régimen cubano

La estrategia actual no pasa, al menos públicamente, por una intervención militar directa. En su lugar, Washington está tratando de identificar a figuras internas del aparato cubano dispuestas a negociar una salida pactada del sistema comunista.

Según el WSJ, funcionarios estadounidenses se han reunido en Miami y Washington con exiliados y organizaciones cívicas para localizar a alguien “dentro del régimen que vea lo que viene y quiera cerrar un acuerdo”.
El precedente es Venezuela: la operación que permitió capturar a Maduro contó con un activo dentro de su círculo más cercano, lo que ahora se presenta en Washington como modelo —y advertencia— para La Habana.

Trump lanza una amenaza directa: “Que hagan un trato antes de que sea demasiado tarde”

El propio Trump ha elevado el tono. En un mensaje publicado el 11 de enero, el presidente advirtió:

“Sugiero firmemente que hagan un trato. ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

El mandatario añadió que no habrá “más petróleo ni dinero” para Cuba, reforzando la presión económica en un país ya golpeado por apagones, escasez de alimentos y falta de medicinas.

El petróleo venezolano, la clave del colapso

Durante más de dos décadas, el crudo subvencionado de Venezuela ha sido un pilar esencial para la supervivencia económica de Cuba. Washington pretende ahora cortar completamente ese suministro, lo que, según economistas citados por el WSJ, podría dejar a la isla sin petróleo en cuestión de semanas y paralizar la economía.

La Casa Blanca también apunta a otro frente crítico: las misiones médicas en el extranjero, principal fuente de divisas del régimen, contra las que ha impuesto restricciones de visados a funcionarios cubanos y extranjeros.

Un objetivo político y simbólico para Trump

Para Trump y su entorno -muchos con fuertes vínculos con Florida-, la caída del régimen cubano sería la prueba definitiva de su doctrina de seguridad hemisférica y un golpe histórico comparable al que John F. Kennedy no logró en los años sesenta.

El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, ha defendido durante años el fin del régimen de La Habana como objetivo estratégico central de Estados Unidos.
La respuesta de La Habana: rechazo total y retórica de resistencia

El Gobierno cubano ha rechazado cualquier posibilidad de negociación bajo presión. El presidente Miguel Díaz-Canel ha afirmado que “no hay rendición ni capitulación posible”, mientras que Raúl Castro, de 94 años, sigue siendo la figura dominante del sistema.

En paralelo, Cuba ha intensificado la represión interna. Organizaciones de derechos humanos estiman que el país mantiene más de 1.000 presos políticos, en un contexto de miedo, protestas nocturnas anónimas y una población exhausta.

Un final de año decisivo para la isla

Aunque en Washington reconocen que no existe aún un plan cerrado para el “día después”, la Administración Trump cree que el momento es ahora. La pregunta ya no es si Cuba está en crisis, sino si el régimen podrá resistir hasta final de año sin un acuerdo interno que evite su colapso.