El Gobierno de Estados Unidos ha comunicado este jueves que enviará una ayuda de seis millones de dólares, equivalentes a algo más de cinco millones de euros, dirigida a Cuba y canalizada a través de la Iglesia Católica, en pleno agravamiento de la crisis en la isla por la escasez de hidrocarburos y en medio de las presiones del presidente Donald Trump para forzar una negociación con La Habana.
“Aprovechando el éxito de la reciente alianza con la Iglesia Católica y Cáritas, la Administración Trump anuncia una ayuda adicional de seis millones de dólares para el pueblo cubano”, ha señalado en un comunicado el Departamento de Estado, indicando que este monto se suma a otros tres millones de dólares (unos 2,5 millones de euros) entregados anteriormente.
Según ha detallado la cartera dirigida por Marco Rubio, los fondos partirán desde Miami en forma de paquetes que, una vez lleguen a territorio cubano, serán “entregados por representantes de las parroquias locales”. “Este método ha demostrado ser muy eficaz para garantizar que el fallido régimen cubano no pueda interferir o desviar la ayuda destinada a la población necesitada de la isla”, ha defendido.
En este contexto, Washington ha advertido al Ejecutivo cubano de que no haga “ningún esfuerzo por interferir en la prestación de esta ayuda vital”, subrayando que se mantendrá “vigilante para detectar cualquier desvío o obstaculización de los esfuerzos de ayuda de Estados Unidos”.
“El régimen deberá rendir cuentas ante Estados Unidos y su propio pueblo por cualquier interferencia”, ha agregado, antes de aseverar que Washington “está dispuesto a aumentar aún más el apoyo directo al pueblo cubano”.
El anuncio coincide con una jornada en la que el presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, se ha mostrado dispuesto a abrir un diálogo con Estados Unidos, aunque ha insistido en que cualquier conversación debe producirse “sin presiones” y con pleno respeto a la soberanía e independencia de Cuba.
En paralelo, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se ha declarado “sumamente preocupado” por la situación humanitaria en el país caribeño, muy dependiente de la importación de petróleo. Esta vulnerabilidad se ha visto agravada desde enero de este año tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente, Nicolás Maduro, que supuso también el corte del suministro de hidrocarburos venezolanos hacia Cuba.
Al mismo tiempo, el inquilino de la Casa Blanca ha avisado de que aplicará nuevos aranceles a cualquier país que envíe crudo a La Habana, justificando la medida en el supuesto respaldo del Gobierno de Díaz-Canel a organizaciones terroristas y a potencias extranjeras, acusaciones que el Ejecutivo cubano ha rechazado de plano.
En este nuevo escenario, numerosos países, organizaciones internacionales y figuras relevantes, entre ellas el Papa León XIV, han reclamado la apertura de un diálogo, mientras que las autoridades chinas han confirmado el envío de ayuda y el Gobierno de México ha reiterado su disposición a brindar asistencia humanitaria a Cuba.