Estados Unidos se prepara para invadir Irán: “semanas” de incursiones terrestres con foco en Jark y el control de Ormuz

Estados Unidos se prepara para una nueva fase del conflicto con Irán basada en operaciones terrestres limitadas durante varias semanas. Según informaciones publicadas por The Washington Post, el plan no contempla una invasión a gran escala, pero sí incursiones de fuerzas especiales, posibles acciones sobre la isla de Jark y movimientos en torno al estrecho de Ormuz

3 minutos

Marines de la Armada de EEUU mueven munición en la cubierta de vuelo del portaaviones USS Gerald R. Ford, que opera en apoyo de la Operación Furia Épica contra Irán Europa Press/Contacto/Us Navy/U.S Navy

Publicado

Última actualización

3 minutos

El Departamento de Defensa de Estados Unidos estudia un escenario de operaciones terrestres acotadas en el tiempo, dentro de la operación ‘Furia Épica’. La estrategia se centra en acciones puntuales sobre el terreno, con unidades de fuerzas especiales y contingentes de infantería, orientadas a objetivos concretos y no a una ocupación prolongada del país.

Fuentes citadas por The Washington Post señalan que el enfoque busca aumentar la presión sobre Irán sin asumir los costes de una invasión convencional.

Jark y el estrecho de Ormuz, objetivos estratégicos

Uno de los escenarios que Washington ha evaluado en las últimas semanas es la toma de la isla de Jark, enclave clave para la exportación de petróleo iraní. Su control tendría un impacto directo sobre la capacidad energética del país.

Al mismo tiempo, el Pentágono ha analizado posibles operaciones en zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz, con el objetivo de neutralizar capacidades iraníes contra buques comerciales y militares.

El control de estos puntos no solo tiene valor militar. Afecta directamente al flujo de petróleo y gas a nivel global.

El principal riesgo: sostener posiciones bajo fuego constante

El mayor problema no es la entrada, sino la permanencia.

Expertos citados en el análisis advierten de la dificultad de mantener posiciones en territorio iraní bajo ataques constantes con drones, artillería y sistemas de represalia.

La posibilidad de asegurar enclaves como Jark durante semanas implicaría un nivel elevado de exposición para las tropas desplegadas.

Un despliegue militar en aumento

Estados Unidos ha incrementado de forma significativa su presencia en Oriente Próximo.

El buque de asalto anfibio USS Tripoli ha llegado a la región con unos 3.500 efectivos, aeronaves y capacidades tácticas. A esto se suma la 31ª Unidad Expedicionaria de los Marines, con alrededor de 2.200 efectivos, y el despliegue adicional de elementos de una división aerotransportada y una brigada de combate.

En conjunto, distintos medios apuntan a que el número de tropas podría aumentar en miles si la operación escala.

Bajas y presión operativa en el primer mes de conflicto

El conflicto ya ha tenido impacto sobre las fuerzas estadounidenses.

En el primer mes, 13 militares han muerto en distintos incidentes y más de 300 han resultado heridos en ataques vinculados a la respuesta iraní en varios países de la región.

Este contexto condiciona cualquier decisión sobre una expansión de operaciones terrestres.

La posición de la Casa Blanca: presión sin decisión final

Donald Trump ha mantenido públicamente que no planea enviar tropas a gran escala, aunque no ha descartado ninguna opción.

La Casa Blanca insiste en que el objetivo es mantener todas las alternativas abiertas mientras se incrementa la presión sobre Teherán.

El ultimátum sobre el estrecho de Ormuz se ha ampliado hasta el 6 de abril, en un intento de forzar una respuesta sin escalar de forma inmediata el conflicto.

Irán anticipa una respuesta dura

Desde Teherán, las autoridades han interpretado estos movimientos como un paso previo a una intervención terrestre.

Dirigentes iraníes han advertido de que sus fuerzas están preparadas para responder y resistir cualquier incursión, con especial foco en posiciones estratégicas como la isla de Jark.

La Guardia Revolucionaria se perfila como el principal actor en una eventual defensa prolongada.

Rechazo interno en Estados Unidos

La posibilidad de desplegar tropas en Irán encuentra una oposición significativa dentro de Estados Unidos.

Según encuestas recientes, una mayoría clara de la población rechaza el uso de fuerzas terrestres en el conflicto. El apoyo a operaciones aéreas está más dividido, pero tampoco es mayoritario.

En el ámbito político, la división es evidente, incluso dentro del Partido Republicano.