Ambos militares ya están fuera del país tras una intervención que incluyó cobertura aérea y enfrentamientos
Operación completada tras más de 36 horas
El rescate se ha producido después de más de un día de búsqueda en una zona controlada por fuerzas iraníes.
Ambos tripulantes lograron eyectarse tras el derribo del avión y mantuvieron contacto a través de sus sistemas de comunicación.
El primer piloto fue localizado pocas horas después. El segundo requirió una operación más prolongada.
Donald Trump celebra el rescate
En un post publicado en su red social Truth Social, Trump ha celebrado el rescate, añadiendo que el piloto presenta heridas pero "estará bien" y se ha congratulado de que las fuerzas estadounidenses hayan sido capaz de realizar la operación con éxito y sin bajas.
Intervención directa en territorio iraní
La misión fue ejecutada por una unidad especializada de comandos, con un amplio despliegue de apoyo aéreo.
Durante la operación, las fuerzas estadounidenses realizaron ataques para impedir que unidades de la Guardia Revolucionaria iraní alcanzaran la zona.
Según las fuentes, el objetivo era asegurar la extracción antes de que Irán localizara al segundo tripulante.
Combate durante el rescate
La operación no estuvo exenta de enfrentamientos.
Durante el primer rescate, un helicóptero Black Hawk estadounidense fue alcanzado por fuego iraní, con varios tripulantes heridos, aunque la aeronave pudo continuar.
En la segunda fase, Estados Unidos lanzó fuego aéreo para bloquear el avance de fuerzas iraníes.
Seguimiento desde la Casa Blanca
El presidente Donald Trump y su equipo siguieron la operación en tiempo real desde la Situation Room.
La misión se convirtió en una prioridad estratégica tras el derribo del F-15, considerado uno de los escenarios más críticos para el Pentágono.
La clave: evitar la captura
El riesgo principal era que la Guardia Revolucionaria encontrara antes a los pilotos.
Ese escenario habría tenido un impacto político y militar inmediato.
La rapidez de la operación ha sido determinante.