Estonia ha comunicado este lunes una nueva ampliación de su lista de vetos, al impedir la entrada en el país a otros 1.073 combatientes rusos implicados en la guerra de Ucrania. Esta decisión da continuidad a la adoptada a mediados de enero, cuando ya se había restringido el acceso a unos 200 ciudadanos rusos que participaron en la ofensiva militar de Moscú, una medida que el Gobierno justifica por motivos de seguridad.
“Estonia ha prohibido la entrada al espacio Schengen a otros 1.073 combatientes que lucharon contra Ucrania”, ha anunciado el primer ministro estonio, Kristen Michal, en un mensaje en redes sociales en el que ha recordado que cerca de 1,5 millones de personas han participado en la agresión rusa contra Ucrania.
Según el dirigente báltico, estos combatientes “regresan a casa con violencia”. “La delincuencia grave está en aumento. Y este riesgo no se detiene en las fronteras”, ha afirmado, para justificar la entrada de estas personas en territorio de la Unión.
“Europa debe actuar ahora para proteger a nuestra población y exigir responsabilidades al agresor”, ha añadido Michal.
La decisión anunciada desde Tallin se suma así a la primera ronda de restricciones de enero, cuando se vetó la entrada a 261 rusos que habían combatido junto al Ejército de Moscú. Estonia, junto con otros países bálticos, se ha situado a la vanguardia dentro de la UE en la exigencia de imponer límites a la llegada de ciudadanos rusos al espacio comunitario.
En 2022, poco después del estallido del conflicto, las autoridades estonias ya habían endurecido de forma significativa las condiciones de acceso para los turistas procedentes de Rusia.