El Ejecutivo de Etiopía ha reclamado a Eritrea que retire de forma inmediata todas las fuerzas eritreas desplegadas en su territorio, en un nuevo episodio de la escalada diplomática que ambos países arrastran desde hace meses a raíz de las acusaciones de Adís Abeba sobre el presunto apoyo de unidades eritreas a las milicias de la región de Tigray.
En octubre del año pasado, las autoridades etíopes señalaron a Eritrea por colaborar con una facción del Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) para "lanzar una guerra" contra el país, tras el conflicto librado entre 2020 y 2022, en el que el Ejército federal, entonces respaldado por Eritrea, combatió contra el movimiento rebelde tigriña.
El Gobierno eritreo respondió calificando de "farsa engañosa" las acusaciones de Etiopía y denunció que se trataba de un intento de "provocar una guerra", con declaraciones que equiparó a un "ruido de sables". Eritrea ya había roto relaciones con su vecino al quedar excluida del acuerdo de paz firmado en Sudáfrica entre Etiopía y el TPLF, que puso fin a uno de los conflictos más mortíferos de la historia reciente de África, con al menos 100.000 fallecidos reconocidos por el Ejecutivo etíope (más de 600.000 según la Unión Africana).
A este deterioro de las relaciones se suma un pulso creciente en los últimos meses, después de que Etiopía haya manifestado su intención de garantizarse el acceso al puerto de Assab, situado en el este de Eritrea. Esta infraestructura fue clave para la economía etíope hasta 1991, cuando Eritrea logró su independencia y Etiopía perdió su salida al mar. En la actualidad, cerca del 90% del comercio exterior etíope por vía marítima se canaliza a través de Yibuti.
En este contexto, el ministro de Exteriores etíope, Gedion Timothewos, ha remitido una carta a su homólogo eritreo, Osman Saleh Mohammed, en la que denuncia que "las fuerzas eritreas han ocupado durante un tiempo considerable territorio etíope a lo largo de nuestra frontera común, y el Gobierno de Eritrea ha proporcionado asistencia material y apoyo directo a diversos grupos militantes en Etiopía".
"Hemos exigido que se rectifique esta violación de nuestra integridad territorial y soberanía, pero estas reiteradas peticiones han sido desatendidas", ha señalado el jefe de la diplomacia etíope, antes de acusar a Eritrea de una nueva incursión de sus tropas en la frontera nororiental, así como de nuevas coordinaciones con grupos armados que, según ha subrayado, "no son meras provocaciones, sino actos de agresión flagrante".
"Para poner fin a esta inaceptable situación, solicitamos formalmente al Gobierno de Eritrea la retirada inmediata de sus tropas del territorio etíope y el cese de toda forma de colaboración con los grupos rebeldes", ha reclamado el ministro en su misiva.
Al mismo tiempo, ha abierto la puerta a una desescalada asegurando que "nos comprometemos a explorar una relación de respeto mutuo y cooperación que pueda marcar el comienzo de una nueva era de paz y prosperidad entre las poblaciones de nuestros dos países, que tanto comparten", a la espera de la reacción oficial de las autoridades eritreas.