Europa maniobra para asegurar a EEUU en la defensa de Ucrania mientras responde a las presiones sobre Groenlandia

La UE busca atar a EEUU a la seguridad de Ucrania mientras responde a las amenazas de Trump sobre Groenlandia y a la reciente intervención en Venezuela.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, recibe a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en París. Europa Press/Contacto/Alexis Sciard

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Los mandatarios europeos tratan de apuntalar la seguridad futura de Ucrania en un eventual escenario de posguerra mediante un dispositivo internacional en el que participe también Estados Unidos. Al mismo tiempo, los países de la UE cierran filas frente a Washington por sus aspiraciones de hacerse con el control de Groenlandia, después de la exitosa operación militar en Venezuela que terminó con la detención de Nicolás Maduro.

En un delicado ejercicio de equilibrios diplomáticos, las capitales europeas buscan implicar a Washington en un sistema de garantías para Ucrania, ya que sin el respaldo estadounidense el compromiso tendría menor peso, mientras crece la tensión con la Casa Blanca por las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre el dominio de la isla ártica, territorio autónomo de Dinamarca, incluso con la opción de recurrir a la fuerza militar.

Los socios europeos han condenado las reiteradas amenazas de Trump sobre un territorio europeo que forma parte de la OTAN. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha insistido en la necesidad de que cesen las presiones de Estados Unidos sobre un aliado cercano dentro de la Alianza Atlántica, que ha advertido de que el bloque podría verse gravemente dañado si un miembro llegara a lanzar una invasión militar contra otro.

Francia apuesta por articular una “respuesta conjunta” desde la UE frente a las ambiciones expansionistas de Trump. “Queremos tomar medidas, pero queremos dar una respuesta conjunta con los socios europeos. Cualquier forma de intimidación, independientemente de cuál sea su origen, es abordada, y estamos preparando una respuesta”, ha señalado recientemente el ministro de Exteriores francés, Jean-Nöel Barrot.

Mientras crece la inquietud en Europa, la Casa Blanca ha reiterado sus advertencias y ha dejado claro que contempla el empleo de las Fuerzas Armadas dentro del abanico de opciones para hacerse con el control de Groenlandia. “El presidente y su equipo están discutiendo una serie de opciones para alcanzar este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, utilizar al Ejército estadounidense es siempre una opción a disposición del comandante en jefe”, subrayó en un comunicado la secretaria de prensa, Karoline Leavitt.

Desde Washington justifican sus planes por el incremento de la actividad de rivales como Rusia o China en la región y por la creciente militarización del Ártico. “Esa es una preocupación que comparten Estados Unidos, Dinamarca y los aliados de la OTAN”, indicó un portavoz del Departamento de Estado consultado por Europa Press. La alarma volvió a dispararse en Europa tras la decisión de Trump de nombrar al gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia.

En este contexto, la OTAN, alianza militar encabezada por Estados Unidos y marcada en el último año por las diferencias internas sobre el respaldo a Ucrania y el nivel de gasto en Defensa, ha recordado que la protección de cualquier Estado miembro se fundamenta en “la defensa colectiva” y que este principio se aplica “en toda Europa, el Ártico y el Atlántico Norte”.

Europa busca blindar el apoyo militar de EEUU a Ucrania

Mientras los líderes europeos intentan frenar las maniobras estadounidenses en Groenlandia, reclaman a Washington que respalde un escudo de seguridad a largo plazo para Ucrania, con presencia de tropas internacionales sobre el terreno y un sistema de protección vinculante que emule el artículo 5 de la OTAN.

Aunque figuras estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner han respaldado el acuerdo de las potencias europeas, en particular de Francia y Reino Unido, para encabezar la futura Fuerza Multinacional, está por ver si ese apoyo político se traducirá en un papel definido de Estados Unidos. Al menos, se da por hecho que contribuiría con apoyo logístico y de inteligencia, elementos clave para supervisar un eventual alto el fuego y para responder ante posibles agresiones.

“Creemos que ya hemos terminado con los protocolos de seguridad”, afirmó Witkoff tras la reunión de la Coalición de Voluntarios celebrada este martes en París, en la que se cerró el acuerdo de base sobre las garantías de seguridad. Kushner, por su parte, sostuvo que Ucrania, en una etapa de posguerra, “contará con una sólida capacidad de disuasión y con verdaderos mecanismos de protección para garantizar que esto no vuelva a suceder”.

La intervención militar en Venezuela agrava las tensiones

El nuevo ciclo de amenazas procedentes de distintos sectores de la Administración Trump contra la seguridad de un Estado miembro de la UE como Dinamarca llega apenas unos días después de la intervención militar estadounidense en Venezuela. La operación, en la que participaron centenares de aeronaves y efectivos sobre el terreno, permitió capturar a Maduro para trasladarlo ante un tribunal en Estados Unidos que le imputa delitos de narcotráfico.

El recurso a la fuerza para irrumpir en un tercer país y detener a un jefe de Estado ha sido igualmente criticado por la Unión Europea, aunque en esta ocasión las capitales no han mostrado el mismo nivel de dureza y, de hecho, la declaración conjunta se aprobó sin el respaldo de Hungría.

En respuesta a la ofensiva militar en Caracas, los Veintisiete reclamaron “calma y contención” a todas las partes para evitar una “escalada” y favorecer una salida pacífica a la crisis, si bien la portavoz de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apuntó que tras la intervención se abre una posible ventana para una transición democrática en el país que incluya a la líder opositora María Corina Machado.

En el caso venezolano, el bloque europeo exigió el “respeto bajo todas las circunstancias” a los principios del derecho internacional y a la Carta de la ONU.

España fue más tajante y se unió a Brasil, México, Colombia, Chile y Uruguay en una declaración que denunciaba la “apropiación externa” de los recursos naturales o estratégicos de Venezuela, así como las “injerencias” en el rumbo político del país, tras el operativo de Estados Unidos para capturar a Maduro.

“Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”, concluía el texto.