Ex alto cargo de Exteriores carga contra Starmer por mantener la designación de Mandelson pese al daño reputacional

Olly Robbins acusa a Keir Starmer de mantener el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en EE.UU. pese a claros avisos de riesgo reputacional.

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El exsubsecretario de Exteriores británico Olly Robbins Dominic Lipinski/PA Wire/dpa

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El exsubsecretario de Exteriores británico Olly Robbins ha cuestionado este martes la decisión del primer ministro, Keir Starmer, de seguir adelante con el controvertido nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos, a pesar de que una primera investigación interna de la oficina del gabinete ya había advertido de posibles riesgos para la imagen del Gobierno si el proceso continuaba.

“Siento pena de que las (primeras) diligencias, que según tengo entendido revelaron graves riesgos para la reputación, no influyeran en el juicio del primer ministro”, ha declarado Robbins, recientemente destituido en pleno escándalo, ante una comisión de Exteriores de la Cámara de los Comunes.

El ex alto cargo se convirtió en chivo expiatorio la semana pasada tras la nueva controversia en torno al nombramiento de Mandelson como jefe de la legación británica en Washington, después de saberse que Exteriores dio su visto bueno sin esperar al escrutinio de seguridad. Posteriormente, Starmer ha intentado tomar distancia del asunto, insistiendo en que nadie del Ejecutivo fue informado de que Mandelson no había superado dicha evaluación.

Ante los diputados, Robbins ha sostenido que Starmer tendría que haber detenido la tramitación del nombramiento incluso antes de que interviniera el departamento de Verificación de Seguridad Nacional (NSV), cuyo análisis ha colocado al primer ministro en una posición delicada durante la última semana.

El exsubsecretario también ha discrepado de la versión ofrecida por Starmer y ha explicado que no comunicó la decisión del departamento porque el propio sistema exige que el procedimiento se mantenga “confidencial”. “No creo que tuviera la obligación de hacerlo. Creo firmemente que tenía la obligación de no hacerlo”, ha remarcado.

En esta línea, ha defendido que quienes tomaron la decisión eran personas “totalmente profesionales”. “Les preocupa profundamente la seguridad nacional. Tienen una de las funciones de seguridad más estrictas del gobierno, dada la situación de ataque que estamos viviendo. Confié en su criterio y lo respaldé”, ha añadido.

“Si empezara a compartir esa carga con otros y dijera 'esto es un poco complicado, pero creo que podemos manejarlo', lo que estaría haciendo es delegar esa responsabilidad; la responsabilidad, en última instancia, recaía sobre mí”, ha insistido ante la comisión.

Robbins ha precisado que no llegó a consultar directamente la documentación manejada por el NSV, aunque sí participó en una reunión en la que se le trasladó que el caso de Mandelson resultaba problemático, pese a que los riesgos recogidos en el informe no estaban relacionados con sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

En ese momento, valoró pedir acceso al informe completo. “Se habló de ello en mi nombre con la oficina del gabinete, que me indicó que necesitaba un justificante de seguridad nacional para consultar dicha documentación y eso coincide plenamente con mi comprensión del sistema”, ha expuesto.

Robbins denuncia presiones desde Downing Street

El ex alto cargo ha denunciado igualmente un “clima de presiones” y “cierto desdén” durante todo el proceso, asegurando que desde Downing Street se daba por hecho que Mandelson debía estar en Estados Unidos “lo antes posible” y que el verdadero interés no recaía en la evaluación, sino en la fecha en la que podría obtenerse el visto bueno definitivo.

“El primer ministro había anunciado que Mandelson era su candidato sin matices. El Gobierno británico había solicitado la aprobación, el proceso diplomático formal para que un gobierno anfitrión acepte a un candidato (...) Se le había dado acceso al edificio. Se le había dado acceso a información de baja clasificación”, ha relatado.

Robbins ha admitido que temía que una marcha atrás en el nombramiento pudiera generar fricciones con la futura administración de Donald Trump. Aun así, ha subrayado que, “si bien existía un ambiente de presión, el departamento siguió rigurosamente el proceso y, francamente, según tengo entendido, lo hicimos a pesar de que algunos en el Gobierno creían que no era un proceso que debiéramos seguir”.

Su comparecencia llega después de que Starmer calificara en la Cámara de los Comunes de “desconcertante” que funcionarios del Ministerio de Exteriores no le informaran ni a él ni al entonces titular de la cartera, David Lammy, de que el exembajador no había superado una revisión de seguridad sobre sus antecedentes personales, financieros y profesionales.

Mandelson, exministro para Irlanda del Norte y exresponsable de Finanzas en la etapa de Tony Blair, fue apartado de su puesto diplomático en septiembre de 2025, tras hacerse públicos numerosos correos electrónicos que lo vinculaban con Epstein, y posteriormente decidió abandonar el Partido Laborista a comienzos de febrero.