La oficina del primer ministro británico, Keir Starmer, ha confirmado este jueves que el Ministerio de Exteriores revocó una resolución previa que establecía que el exembajador de Reino Unido en Estados Unidos Peter Mandelson no disponía de la preceptiva autorización relativa a sus antecedentes personales, financieros y profesionales.
De acuerdo con varias fuentes citadas por “The Guardian”, a Mandelson se le denegó dicha autorización en enero de 2025 tras un minucioso proceso de comprobación llevado a cabo por una unidad de la oficina del gabinete encargada de valorar la idoneidad de los candidatos en función de distintos criterios, entre ellos su trayectoria laboral, los antecedentes penales o posibles vínculos con actores extranjeros.
Para entonces, Starmer ya había hecho público que Mandelson sería nombrado embajador en Washington y, según las mismas fuentes, el Ministerio de Exteriores dejó sin efecto la conclusión de que no contaba con este visto bueno y terminó concediéndole la autorización, pese a no haberla obtenido en un primer momento.
“La decisión de otorgar la verificación de antecedentes especializada a Peter Mandelson, en contra de la recomendación de la comisión de Seguridad de Reino Unido, fue tomada por funcionarios del Ministerio de Exteriores”, ha confirmado un portavoz del Gobierno.
Aun así, ha sostenido que el primer ministro “no supo” que el departamento había revertido esta decisión “hasta esta semana”. “Una vez informado, el primer ministro ha ordenado de inmediato a los funcionarios que esclarezcan los motivos por los que se le otorgó la verificación para informar a la Cámara de los Comunes”, ha dicho.
En una primera remesa de documentos difundidos por el Gobierno británico a mediados de marzo sobre el controvertido nombramiento de Mandelson —marcado por su vinculación con el caso del delincuente sexual Jeffrey Epstein— se desveló que altos cargos británicos habían avisado a Starmer del riesgo que podría entrañar para su imagen incorporar al exministro laborista.
El nombramiento de Mandelson en diciembre de 2024 ha supuesto un serio revés político para Starmer, que se ha visto obligado a dar explicaciones en repetidas ocasiones y a pedir disculpas por haber confiado en la versión del exembajador, insistiendo en que desconocía la profundidad, la magnitud y el alcance de su relación con Epstein.