El exfiscal especial y antiguo director de la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI), Robert Mueller, ha muerto a los 81 años, según ha comunicado este sábado su familia. Mueller estuvo al frente de la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, un proceso que no consiguió acreditar una conexión directa entre esa injerencia y el entonces candidato Donald Trump, que finalmente alcanzó la Presidencia.
“Compartimos con profunda tristeza la noticia de que Bob falleció anoche”, ha señalado su familia en un comunicado difundido a los medios. “Su familia pide respeto a su privacidad”, añade la nota. En agosto del año pasado, sus allegados ya habían hecho público que a Mueller se le diagnosticó en 2021 la enfermedad de Parkinson.
El fallecimiento ha sido comentado de inmediato por el expresidente Donald Trump. “Robert Mueller acaba de morir. Bien. Me alegro de que esté muerto. ¡Ya no podrá hacer daño a personas inocentes!”, ha escrito Trump en sus redes sociales, en una nueva muestra de la animadversión que siempre manifestó hacia el exfiscal.
Mueller ejerció durante 22 meses como asesor especial al frente de la Investigación sobre la Injerencia Rusa en las Elecciones Presidenciales de 2016. Cuando fue designado para el cargo, en 2017, ya contaba con una amplia trayectoria al haber dirigido el FBI entre 2001 y 2013.
El informe final no logró reunir pruebas concluyentes de una confabulación entre Rusia y la campaña de Trump, aunque sí constató la injerencia de Moscú y el interés del equipo del entonces candidato republicano en aprovecharla, partiendo de la idea de que podría favorecerle electoralmente. El documento también detalla numerosos contactos entre colaboradores de Trump y representantes rusos.
El texto recoge, además, múltiples actuaciones orientadas a entorpecer las pesquisas, si bien no alcanzaron el umbral necesario para formular una acusación formal por un delito de obstrucción a la justicia.
Trump ha insistido en múltiples ocasiones en que la investigación sobre la injerencia rusa fue “una caza de brujas” y un intento de “golpe” para apartarle del poder, y ha acusado a Mueller de tener un conflicto de intereses y a su equipo de ser “gángster” movidos por objetivos políticos demócratas.
El trabajo del exfiscal especial desembocó en la presentación de cargos penales contra 34 personas y tres entidades rusas. Entre los procesados que fueron condenados o se declararon culpables se encuentra el exjefe de campaña de Trump.