Un militar de Israel ha perdido la vida durante choques armados con el partido-milicia chií Hezbolá en el sur de Líbano, tal y como ha confirmado este jueves el Ejército israelí. Con este fallecimiento, se eleva a tres el número de soldados muertos en el marco de la nueva ofensiva sobre el país vecino, que contempla la entrada de tropas en áreas situadas al sur del río Litani.
Las Fuerzas Armadas israelíes han señalado que el soldado fallecido es Ori Greenberg, de 21 años, integrante de la Unidad de Reconocimiento de la Brigada Golani. La confirmación ha llegado después de que Hezbolá se atribuyera una emboscada contra un contingente de militares y varios carros de combate en la franja comprendida entre Taibé y Qantara.
Según el grupo libanés, sus combatientes habrían destruido diez carros de combate y dos excavadoras blindadas durante su ofensiva contra las fuerzas israelíes. La información, difundida por la cadena de televisión Al Manar, vinculada a Hezbolá, no ha sido detallada ni corroborada por Israel, que tampoco ha precisado si se refiere al mismo incidente en el que murió el soldado.
En otro frente, Hezbolá ha asumido la autoría de un ataque con proyectiles contra la sede del Ministerio de Defensa israelí en Tel Aviv, que describe como “una respuesta a los continuos ataques del enemigo contra civiles, el desplazamiento forzado y la brutal destrucción de edificios, complejos residenciales e infraestructura civil” en territorio libanés.
Las autoridades de Líbano cifran ya en cerca de 1.100 los fallecidos por la campaña de bombardeos y operaciones terrestres lanzada por Israel. Estas acciones se enmarcan en la respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, que actúa en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.
En los meses previos, Israel ya había ejecutado decenas de ataques aéreos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que se limita a golpear posiciones y actividades de Hezbolá y que, por tanto, no vulnera el pacto. No obstante, tanto el Gobierno libanés como la propia organización chií han rechazado estas operaciones, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.