Esta noche terminaba el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán que entró en vigor el pasado 8 de abril. Así estaba previsto hasta que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado a las 22.00 horas una prórroga de la tregua hasta que Irán presente "una propuesta unificada" para alcanzar un acuerdo de paz.
"Basado en el hecho de que el Gobierno de Irán está seriamente fracturado, algo que no resulta inesperado, y a petición del mariscal de campo Asim Munir y del primer ministro Shehbaz Sharif, de Pakistán, se nos ha solicitado suspender nuestro ataque contra el país de Irán", ha asegurado Trump a través de un mensaje en Truth.
El transcurso de la guerra en Oriente Próximo se tambalea de forma constante entre una aparente desescalada y repuntes de tensión por el cruce de acusaciones entre los actores implicados, que hace imposible imaginar la fecha que pondrá fin del conflicto.
La segunda ronda de contactos en Islamabad sigue pendiente, y aunque todo apuntaba a que este miércoles Washington y Teherán mantendrían nuevas conversaciones en Pakistán, país mediador en el conflicto, delegaciones de ambos países han confirmado que todavía no han viajado a la capital paquistaní.
Sobre esos repuntes de tensión planea la amenaza que el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó en la tarde del martes a Irán: "Espero bombardear porque creo que es una mejor actitud con la que ir. Pero estamos listos para ir. Quiero decir, que los militares están listos para ello", dijo en una entrevista concedida a la CNBC.
En la misma conversación con la cadena estadounidense, Trump había rechazado extender la tregua que expiraba este miércoles, según decía, porque no dispone de "tanto tiempo", aunque horas después cambiaba de opinión. Así, las contradicciones del mandatario, lejos de despejar las incógnitas sobre un próximo acuerdo, despiertan aun más dudas acerca del estado de las conversaciones entre Washington y Teherán.
Más todavía cuando, en la noche del lunes, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, al frente de la delegación de Teherán en las negociaciones con EEUU, avisó a Trump de que su país no aceptaría negociaciones "bajo la sombra de una amenaza".
Irán no ha decidido si asistirá a Pakistán
A ello, se suma la denuncia que, en la tarde del martes, lanzó el portavoz de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, quien calificó las acciones recientes de Washington contra dos buques iraníes como “piratería marítima y terrorismo de Estado”, cuestionando la voluntad real de Estados Unidos de avanzar en una negociación.
Se refiere a la intercepción y abordaje por parte de las Fuerzas de Estados Unidos en la noche del lunes de un buque cisterna sancionado y relacionado con Irán en la región del Indopacífico, según informó el propio Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Fue el propio Baghaei quien señaló ante la televisión estatal iraní que todavía no se ha tomado una decisión sobre la asistencia iraní a la ronda de contactos prevista para este miércoles.
Por su parte, el ministro de Exteriores del país persa, Seyed Abbas Araghchi, ha expresado este martes en su cuenta oficial de X que "el bloqueo de puertos iraníes es un acto de guerra y una violación del alto el fuego", en clara alusión a esas acciones a las que se refería horas antes su portavoz.
JD Vance retrasa su viaje a Pakistán
Y es que, a las 18.00 horas del martes, la agencia EFE confirmaba que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, había aplazado su salida hacia Pakistán, citando a fuentes del Gobierno estadounidense en conversaciones a medios como The New York Times y CNN y contradiciendo de nuevo a Trump, que el lunes celebraba que Vance ya había partido hacia Islamabad.
Así, el vicepresidente ha permanecido este martes en Washington para participar en reuniones en la Casa Blanca, mientras crece la incertidumbre sobre la celebración de la segunda ronda de conversaciones con Irán. Vance lideró las conversaciones del 11 y 12 de abril sin lograr un acuerdo y tenía previsto viajar acompañado del enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Donald Trump.
A esas horas, el Gobierno de Pakistán seguía a la espera de una confirmación formal por parte de la delegación iraní. En este contexto, Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones relacionadas con Irán, según figura en el sitio web del Departamento del Tesoro, que afectan a individuos y compañías vinculadas al comercio y al transporte aéreo.
Macron y el primer ministro libanés piden una tregua más duradera
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro libanés, Nawaf Salam, han anunciado este martes en una comparecencia conjunta la celebración de una conferencia internacional destinada a apoyar al Ejército libanés y a financiar la reconstrucción del país.
Salam ha señalado que Líbano necesita al menos 500 millones de euros en los próximos meses para hacer frente a la situación actual y avanzar en la estabilización del país.
Ambos dirigentes han coincidido en la necesidad de avanzar hacia una tregua “más duradera” entre Israel y Líbano, que sigue vigente a pesar de que persisten los ataques en la región. Macron ha advertido de que el alto el fuego es todavía frágil, aunque ha destacado que ya se están viendo resultados de los esfuerzos internacionales, con el apoyo de Estados Unidos y otros socios, para reforzar la soberanía libanesa.
Los ataques de Israel sobre territorio libanés en su ofensiva contra Hezbolá dejan ya 2.454 muertos, según un nuevo balance oficial. El Ejército israelí ha denunciado este martes que la milicia ha lanzado "varios cohetes" contra sus tropas en el sur de Líbano, lo que constituye una "flagrante violación" del acuerdo de alto el fuego, que comenzó el jueves pasado.
En respuesta, la Fuerza Aérea israelí ha bombardeado las inmediaciones de la línea donde sus tropas permanecen desplegadas en la región. Según el parte castrense, los soldados identificaron a presuntos milicianos de Hezbolá que habrían cruzado la denominada “línea amarilla” en la zona de Al Qusayr. Ante esta situación, la aviación israelí actuó para neutralizar lo que calificó como “una amenaza inmediata”.