Francia descarta sumarse por ahora a la misión naval de Trump en el estrecho de Ormuz

Francia mantiene su grupo naval en el Mediterráneo y rechaza, por ahora, unirse a la misión de Trump en el estratégico estrecho de Ormuz.

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El portaaviones nuclear Charles de Gaulle  Europa Press/Contacto/Po1 Rafael Martie

El portaaviones nuclear Charles de Gaulle Europa Press/Contacto/Po1 Rafael Martie

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El Ejecutivo francés ha dejado claro que, por el momento, no contempla integrarse en la operación naval impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la que Washington pretende poner fin al bloqueo a la navegación que Irán mantiene en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores estratégicos más relevantes para el transporte de crudo a nivel mundial.

En un mensaje difundido a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, el Ministerio de Exteriores de Francia ha precisado que el grupo de combate encabezado por el portaaviones 'Charles de Gaulle' “permanecerá en el Mediterráneo Oriental” y que no está previsto que se desplace hacia aguas cercanas a este paso marítimo.

“La postura de Francia no ha cambiado: defensiva y de protección”, recalca el departamento que dirige la diplomacia gala, que además ha solicitado a los usuarios y perfiles influyentes en redes sociales que “dejen de invitar al alarmismo”.

Trump manifestó el sábado su intención de que “países afectados” por el cierre del estrecho se integren en esta misión. Aunque el presidente estadounidense evitó concretar plazos, sí expresó su “esperanza” de que potencias como “China, Francia, Japón, Corea del Sur o Reino Unido” escolten a los buques de guerra de Estados Unidos con el objetivo de reabrir el paso.

En paralelo, el Gobierno de Corea del Sur también se ha pronunciado en las últimas horas, limitándose a indicar que está analizando “cuidadosamente” la solicitud formulada por Trump.

Por ahora, y de acuerdo con fuentes citadas por la agencia oficial surcoreana Yonhap, la línea de actuación inmediata consiste en aguardar a que la red global de transporte marítimo “se normalice rápidamente”, apoyándose en “el hecho de que la seguridad de las rutas marítimas internacionales y la libertad de navegación se alinean con los intereses de todos los países y están protegidas por el derecho internacional”.