El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha dejado claro que su país no se sumará a la misión planteada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reabrir el estrecho de Ormuz. La misma línea han seguido este martes los jefes de Gobierno de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, y de Polonia, Donald Tusk, todos ellos miembros de la OTAN y objeto de presiones de Washington para que aporten recursos a una posible operación naval.
“Quiero reiterar el marco en el que nos movemos. No somos parte del conflicto y, por lo tanto, Francia nunca participará en operaciones de apertura o liberación del estrecho de Ormuz en el contexto actual”, ha subrayado Macron antes de la reunión del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Francia.
El dirigente francés ha rechazado adherirse al plan de Washington para reabrir este paso clave para el comercio mundial y, en su lugar, ha situado su propuesta de enviar medios navales a la zona, con el objetivo de acompañar a buques mercantes, en un escenario de mayor estabilidad y mejora de la seguridad.
“Estamos convencidos de que, una vez que la situación esté más calmada, una vez que el núcleo de los bombardeos haya cesado, estamos dispuestos junto con otras naciones a asumir la responsabilidad del sistema de escolta”, ha explicado el presidente galo.
Al mismo tiempo, ha admitido que una misión de este tipo exige “trabajo político y técnico”, dado que requiere coordinarse con el sector del transporte marítimo, las aseguradoras y los operadores comerciales. “Hemos iniciado intercambios con India, con varios otros socios europeos o socios de la región”, ha detallado.
Macron también ha descartado que la operación naval europea en el mar Rojo, conocida como ‘Aspides’, se adapte para actuar en Ormuz, insistiendo en que la misión “sigue siendo pertinente y debe permanecer dentro de ese marco estricto”. “Este marco no debe ampliarse a otras operaciones. Funciona, se ha reactivado y sabemos de las acciones útiles llevadas a cabo en los últimos años, que siguen siendo pertinentes”, ha insistido.
La postura francesa se suma a la de otros socios europeos que han rehusado respaldar la iniciativa impulsada por Estados Unidos. Trump ha reclamado a sus aliados que contribuyan con recursos al control del estrecho de Ormuz y ha aprovechado las reservas europeas para volver a cargar contra la OTAN, reprochando que no se sumen a la operación cuando, según ha dicho, el Ejército estadounidense “les ha protegido durante 40 años”.
En este contexto, la propuesta de Washington apenas suscita respaldo en Europa. Un ejemplo es el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, que ha asegurado que ni Grecia ni la Unión Europea participarán en una operación militar próxima a Irán. “La respuesta simple es no: Grecia no va a participar en ninguna operación en el entorno del actual teatro de operaciones”, ha manifestado en un acto organizado por Bloomberg en Atenas.
El dirigente heleno ha puesto en duda que exista “mucho interés” entre los socios europeos por sumarse a una misión dirigida por Estados Unidos en una zona marcada por enfrentamientos armados.
“A menos que exista una misión respaldada por Europa, Grecia no participará por su cuenta”, ha remarcado, aludiendo a la falta de voluntad de los Veintisiete para impulsar una operación de este tipo. Atenas ya lidera la misión ‘Aspides’ y en varias ocasiones ha lamentado la escasa aportación de otros Estados miembros, por lo que ve improbable destinar recursos adicionales a una nueva operación en Ormuz.
Por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha señalado este martes que el país “tiene otras tareas” dentro de la OTAN, enfriando así cualquier expectativa de que Varsovia se incorpore al plan promovido por Trump.
“Polonia tiene otras tareas en la OTAN, esto aplica a nuestras fuerzas aéreas, marítimas y navales que están actualmente subdesarrolladas”, ha declarado antes de una reunión de su gabinete en Varsovia, recalcando que la prioridad militar polaca sigue centrada en el flanco este de la Alianza y en la región del Báltico.