El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, ha exigido este lunes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que muestre un mayor respeto hacia la isla, cuestionando su discurso intervencionista. Aunque ha dejado claro que no cierra la puerta a negociar, ha marcado una línea roja frente a las "fantasías" sobre una posible anexión.
“Estamos abiertos al diálogo. Estamos abiertos a las conversaciones. Pero tiene que ser a través de los canales adecuados y respetando el Derecho Internacional. Y los canales adecuados no son publicaciones aleatorias e irrespetuosas en las redes sociales”, ha señalado Nielsen en su perfil de la red social Facebook.
El dirigente groenlandés respondía así a los últimos comentarios de Trump, que ha defendido la necesidad de que Washington controle Groenlandia "por motivos de seguridad" y ha cargado contra la gestión que Dinamarca realiza del territorio.
“Las amenazas, las presiones y las conversaciones sobre la anexión no tienen cabida entre amigos. Así no se habla con un pueblo que ha demostrado repetidamente responsabilidad, estabilidad y lealtad. Ya basta. No más presiones. No más insinuaciones. No más fantasías sobre la anexión”, ha instado.
El primer ministro ha calificado como “una falta de respeto” estas manifestaciones de Trump, enmarcándolas junto a su retórica sobre la intervención militar estadounidense en Venezuela. “Nuestro país no es un objeto de la retórica de una superpotencia. Somos un pueblo. Una tierra. Y una democracia. Esto tiene que ser respetado”, ha recalcado.
Nielsen ha recordado que en Groenlandia son plenamente conscientes de su posición estratégica y de que su protección depende “de buenos amigos y alianzas fuertes”, vínculos que, ha subrayado, “se construyen bajo la base de la confianza”.
“La confianza exige respeto”, ha remarcado el primer ministro, subrayando que las palabras del presidente estadounidense no se corresponden con las de los “verdaderos amigos” y que su actitud “es total y absolutamente inaceptable”.
Las ambiciones de Trump sobre Groenlandia se han mantenido constantes desde su regreso a la Casa Blanca hace un año. Amparándose en la seguridad nacional y en la presencia de buques chinos y rusos en la zona, el mandatario estadounidense ha insistido de forma reiterada en reclamar el control de la isla.