La guerra de Irán amenaza el negocio de los grandes eventos deportivos de los países del Golfo

El calendario de citas programadas empieza a tambalearse. Deportes como la Fórmula 1, el fútbol o el Pádel monitorizan la región por la escalada bélica y su impacto en la logística. Compañías como Aramco o Qatar Airways podrían sufrir pérdidas millonarias

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Ilustración Demócrata.

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El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel sobre Irán que ha provocado la guerra y sacudido Oriente Medio ha asestado un duro golpe a uno de los principales negocios de los países del Golfo Pérsico: los eventos deportivos. El deporte se ha convertido en su principal herramienta de proyección internacional. Un poderoso instrumento para blanquear sus regímenes y ganar atractivo turístico al que el conflicto bélico ha puesto en jaque. Hay competiciones en duda, fechas que peligran, citas canceladas y grandes compañías como Aramco y Qatar Airways que podrían sufrir pérdidas millonarias. 

La primera víctima fue en el ámbito del automovilismo. El Campeonato del Mundo de Resistencia (WEC) ha decidido aplazar la carrera inaugural de la temporada 2026, prevista en Qatar entre el 26 y el 28 de marzo en el circuito de Lusail. La prueba, conocida como Qatar 1812 km, iba a abrir el calendario del campeonato, pero finalmente la temporada comenzará en Imola (Italia) entre el 17 y el 19 de abril, mientras se busca una nueva fecha para la carrera qatarí más adelante en el año.

La decisión ha sido un aviso a navegantes y hay otras citas deportivas que están monitorizando la escalada del conflicto para evaluar no solo si es seguro que se celebren, sino si logísticamente es posible cumplir con los plazos en tiempo y forma.

F1, la joya de la corona, en peligro

El aplazamiento de la WEC puede quedar en anécdota en comparación con las consecuencias de que la FIA (Federación Internacional del Automóvil) se vea obligada a modificar el calendario de los grandes premios agendados en Oriente Medio.

La F1 es uno de los deportes en los que más capital han invertido Qatar, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. En un mes, está previsto que la región acoja dos grandes premios, el de Bahréin, en Sakhir, el 10-12 de abril; y el de Arabia Saudí, en Jeddah, el 17-19. La decisión sobre qué hacer se demorará al máximo, pero de continuar la guerra, ambas citas podrían tener que aplazarse. Sea cual sea, se deberá adoptar a finales del mes de marzo ya que el Gran Circo debe movilizar todo el material hasta Sakhir. Para ello, es clave el espacio aéreo. Lo mismo ocurre con el motociclismo. MotoGP tiene prevista una carrera el 10-12 de abril en Qatar.

Más lejanas están los grandes premios de F1 en Qatar, el 27 de noviembre, y en Abu Dhabi, cita que además pone el broche a la temporada el 4-6 de diciembre.

Aramco, el gigante energético ligado a la F1

En el trasfondo de muchos de los grandes eventos deportivos que se celebran en el Golfo aparece un actor clave de la economía mundial: Saudi Aramco. La compañía estatal saudí es la mayor empresa petrolera del planeta y una de las corporaciones con más valor de mercado del mundo, con una producción que supera los 10 millones de barriles de petróleo al día (lo que, además, la convierte en uno de los principales pilares del suministro energético global).

Aramco es uno de los patrocinadores más visibles de la Fórmula 1. La empresa firmó en 2020 un acuerdo de patrocinio con el campeonato. Su logo se puede ver en cada rincón de cada gran premio, pero en Jeddah de forma especial. Una cancelación o un retraso resultaría n duro golpe a la marca.

El fútbol, en el aire (y afecta a España)

El deporte rey es otro de los pilares de la estrategia deportiva del Golfo y también se está viendo afectado. Qatar ha decidido posponer todas sus competiciones futbolísticas, una decisión que afecta a la inversión realizada por el país, que buscaba consolidar su infraestructura deportiva tras la celebración del Mundial de 2022.

La incertidumbre también alcanza a la Finalissima, el partido que enfrenta al campeón de la Eurocopa con el campeón de la Copa América y que enfrentará a España contra Argentina. La sede prevista -ahora en el aire- era el antecitado estadio Lusail de Doha el 27 de marzo.

Otro deporte clave sobre aviso: pádel

Demócrata ya analizó como los países del Golfo han apostado por el pádel como uno de sus grandes caballos de Troya para el soft power. Se trata del deporte que, a nivel amateur, más crece en España y Latinoamérica. Aún no es olímpico, pues no cumple los requisitos, pero está en proceso, tiene un circuito profesional más que asentado, celebra mundiales y torneos de exhibición de prestigio internacional.

El actual circuito profesional es el Qatar Airways Premier Padel Tour, cuyo principal patrocinador, como su propio nombre indica, es la aerolínea que pertenece al Gobierno de Qatar.

La región es, además, un hub padelístico. El calendario de pádel de 2026 cuenta con 26 torneos en 18 países. El pasado 7 de febrero arrancó la temporada, precisamente, en Riyadh (Riad), la capital de Arabia Saudita. El futbolista Cristiano Ronaldo acudió como espectador de lujo en las fases finales del torneo.

La siguiente cita en la región será en abril (del 6 al 11), con uno de los cuatro torneos que más puntos y dinero en premios reparte: el Qatar Major. A lo largo del año únicamente se disputan cuatro Majors, y uno de ellos es en Qatar (el primero). El resto, se disputan en Italia, París, México. Además, el Qatar Airways Premier Padel Tour jugará en New Giza (El Cairo, Egipto), Kuwait y Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Todo permanece en el aire a la espera de cómo evolucione la guerra. Igual que ocurre con Aramco y la Fórmula 1, la empresa Qatar Airways se juega mucho. El nombre de la aerolínea qatarí como patrocinador principal no es circunstancial. La marca ya da nombre al tour y aparece en iniciativas de merchandising como colecciones exclusivas de productos con su distintivo. Qatar Airways es además patrocinador de varios de los mejores jugadores del mundo -según ránking de la Federación Internacional de Pádel-. Sin ir más lejos, su logo figura en las camisetas del número 1 del mundo, el español Arturo Coello.

Los jugadores profesionales de pádel han sufrido, también, el impacto de la guerra. Muchos se han afincado en Dubái, seducidos por condiciones fiscales favorables (sin impuesto sobre la renta ni sobre el patrimonio para expatriados) y por la creación de hubs deportivos de primer orden. Algunos de ellos, como Javi Garrido o Lucas Bergamini vivieron un calvario para poder desplazarse al torneo de Gijón (España) que se celebró el pasado fin de semana. La pareja logró salir del país, pero otros profesionales no corrieron la misma suerte y no pudieron presentarse, como ocurrió con Javi Leal, número 16 del ránking, nacido en El Puerto de Santamaría.

Un duro golpe

Las grandes competiciones dependen de una compleja red logística internacional, así como de patrocinadores, derechos televisivos y audiencias globales. Cualquier alteración en el calendario puede traducirse en pérdidas millonarias para organizadores, patrocinadores, equipos y ciudades anfitrionas.

Por ahora, el deporte internacional continúa a la espera de la evolución del conflicto, pero si la crisis se prolonga, el impacto económico podría ser significativo para una industria que mueve cientos de miles de millones de dólares en todo el mundo.