Guterres advierte de la continua escalada de violencia en Sudán del Sur

Guterres alerta del repunte de la violencia en Sudán del Sur y reclama un alto el fuego, protección civil y una salida política con elecciones creíbles.

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El secretario general de la ONU, António Guterres Europa Press/Contacto/Phil Lewis

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El secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido este jueves sobre la “continua escalada de la violencia” en Sudán del Sur y sobre su impacto en “una situación humanitaria ya de por sí grave”. Sus palabras llegan tras los recientes enfrentamientos en el estado de Jonglei, que amenazan con desestabilizar el acuerdo de paz firmado en 2018 para cerrar el conflicto desencadenado tras la independencia del país en 2011.

“(Guterres) está profundamente preocupado por la continua escalada de violencia en Sudán del Sur, (...) que ha causado numerosas muertes, heridos y el desplazamiento de unos 180.000 civiles. Está alarmado por la retórica incendiaria dirigida contra comunidades específicas y el anuncio de la ampliación de las operaciones militares”, reza un comunicado de su portavoz, Stéphane Dujarric.

El máximo responsable de Naciones Unidas ha subrayado que estas decisiones “perjudicarán todavía más a la población civil, que ya se encuentra en una situación vulnerable”. Ha señalado además que, solo en las primeras semanas de 2026, más de 250.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por el conflicto en curso en el país africano, de acuerdo con los cálculos del propio Ejecutivo sursudanés.

En este contexto, Guterres ha pedido “a todas las partes” que protejan a la población y faciliten el acceso para la entrega segura de ayuda humanitaria, además de garantizar la seguridad de los 'cascos azules', del personal de las organizaciones de ayuda y de sus bienes. Asimismo, ha reclamado tanto a Yuba como a las fuerzas opositoras que adopten medidas “inmediatas” para “detener todas las operaciones militares y reducir la tensión mediante un diálogo inclusivo”.

Al mismo tiempo, ha recalcado que “la crisis en Sudán del Sur requiere una solución política y no militar”, por lo que ha instado a los actores implicados a acordar “urgentemente una hoja de ruta consensuada para el último año del periodo de transición a fin de facilitar la celebración de unas elecciones creíbles”.

El actual repunte de la violencia se remonta a febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército sursudanés en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo, próxima a la frontera con Etiopía. Los milicianos tomaron de forma temporal la localidad, hasta que las fuerzas gubernamentales la recuperaron un mes más tarde.

La ofensiva derivó en que las autoridades impusieran arresto domiciliario al antiguo líder rebelde Riek Machar, al que acusaron de conspirar contra la seguridad del Estado. Su formación política denunció entonces una violación del acuerdo de paz y alertó del peligro de que el país derivara hacia un conflicto de gran envergadura si Machar no era liberado. Posteriormente, fue procesado por cargos de asesinato, traición, conspiración, financiación del terrorismo, actos contra las autoridades estatales y crímenes contra la humanidad.

Estos acontecimientos alimentaron un incremento de los enfrentamientos en otras regiones del país, agravando una crisis que se produce después de que el presidente Salva Kiir promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para prolongar dos años más el periodo de transición. La decisión fue cuestionada por la comunidad internacional, que ha reclamado a Yuba avances concretos en la aplicación íntegra del acuerdo de paz de 2018, recordando que aún quedan pendientes compromisos clave, como la convocatoria de elecciones.