El secretario general de la ONU, António Guterres, ha manifestado este viernes su “profunda preocupación” por el “rápido deterioro de la situación” en Birmania y por su grave impacto a nivel regional, a pocos días de que se cumplan cinco años del golpe de Estado en el país del sudeste asiático.
“El sufrimiento del pueblo birmano se ha agravado. El ciclo de impunidad persiste, con violaciones generalizadas del Derecho Internacional”, ha declarado Guterres, que pide “unidad regional e internacional y un compromiso sostenido para apoyar una solución a la crisis” que “aborde plenamente las causas profundas del conflicto”, según un comunicado difundido por su portavoz adjunto, Farhan Haq.
El máximo responsable de Naciones Unidas ha advertido de que la toma del poder por los militares ha traído consigo un incremento de la delincuencia transnacional, desplazamientos masivos, grave inseguridad alimentaria, inestabilidad económica y una escalada de la violencia, “en particular los continuos ataques aéreos militares contra la población civil”.
En esta línea, ha condenado “enérgicamente todas las formas de violencia” y ha reclamado a todos los actores que “ejerzan la máxima moderación”, respeten el Derecho Internacional y faciliten un acceso seguro y sin obstáculos tanto a la ONU como a sus organizaciones asociadas para “prestar ayuda humanitaria y servicios esenciales a todos los necesitados”.
Guterres, que ha reiterado su respaldo a las aspiraciones democráticas de la ciudadanía birmana y ha reclamado que se garantice la protección de la comunidad rohinyá, ha insistido en que “una vía viable para el retorno de un gobierno civil basarse en el cese inmediato de la violencia y un compromiso genuino con el diálogo inclusivo, con la plena participación de la sociedad civil”.
TURK: LAS ELECCIONES SOLO HAN SERVIDO PARA EXACERBAR LA VIOLENCIA
Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha sostenido este viernes que las elecciones organizadas por la junta militar no han respetado los Derechos Humanos de la población birmana y que el proceso “solo ha servido para exacerbar la violencia y polarización social”.
“Después de que los militares arrebataron el poder al gobierno elegido democráticamente, Birmania perdió media década de paz y desarrollo. La profunda y generalizada desesperación que sufre el pueblo birmano no ha hecho más que agravarse con las recientes elecciones organizadas por los militares”, ha afirmado.
Turk ha denunciado que “muchas” personas decidieron votar o abstenerse “simplemente por miedo, en clara contradicción con sus derechos civiles y políticos garantizados internacionalmente, y con repercusiones en el disfrute de sus derechos económicos, sociales y culturales”.
“Durante cinco años, el Gobierno militar se ha caracterizado por la represión de la disidencia política, arrestos arbitrarios masivos, reclutamiento arbitrario, vigilancia generalizada y limitación del espacio cívico. Ahora, el Ejército busca consolidar su gobierno mediante la violencia tras obligar a la gente a acudir a las urnas. Esto no podría estar más lejos de un gobierno civil”, ha criticado.
Además, ha subrayado que “la usurpación del poder por parte de los militares también ha venido acompañada de una desastrosa mala gestión de la economía del país”, dado que “casi una cuarta parte de la población se enfrenta ahora a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, y más de un tercio se encuentra en situación de necesidad humanitaria urgente”.