Guterres denuncia abusos masivos de derechos humanos tras cuatro años de guerra en Ucrania

Guterres alerta en la ONU de abusos masivos de derechos humanos en Ucrania y exige un alto el fuego inmediato y respetuoso con el Derecho Internacional.

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres Europa Press/Contacto/Lian Yi

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha denunciado este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU que “las violaciones de los Derechos Humanos” han sido “generalizadas” a lo largo de los cuatro años de guerra en Ucrania y ha recalcado que el conflicto “sigue siendo una mancha en nuestra conciencia colectiva”.

Durante su intervención, leída por la secretaria general adjunta de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Rosemary Di Carlo, ha subrayado que “el coste humano es catastrófico”. Ha recordado que, “a pesar de esfuerzos diplomáticos sin precedentes, el año pasado fue el más letal para la población civil ucraniana desde 2022. Más de 15.000 civiles han sido asesinados en Ucrania desde el inicio de la invasión y más de 41.000 heridos”.

Guterres ha puesto un énfasis especial en la infancia al remarcar que “la situación de los niños ucranianos es particularmente grave”. Ha cifrado en “más de 3.200” los menores “asesinados o heridos”, y ha indicado que “más de un tercio de los menores ucranianos siguen desplazados y se estima que 2,2 millones necesitan asistencia humanitaria”.

En otra parte de su comparecencia, el máximo responsable de la ONU ha aludido a los informes sobre violaciones sistemáticas de Derechos Humanos, mencionando prácticas como la tortura, la violencia sexual y las ejecuciones de prisioneros de guerra y de civiles detenidos. “Estos actos han pasado prácticamente sin rendición de cuentas”, ha lamentado.

Asimismo, ha llamado la atención sobre los recientes ataques masivos que han causado decenas de muertos y heridos entre la población, además de dejar sin electricidad, calefacción y agua a millones de personas durante “tiempos prolongados”, incluso en la capital, Kiev.

Ha advertido de que “a temperaturas bajo cero, los ataques a los sistemas de electricidad, calefacción y agua convierten el acceso a servicios básicos en una cuestión de vida o muerte. Los civiles en la Federación de Rusia también se ven cada vez más afectados por los ataques ucranianos”.

En este contexto, ha reiterado que el Derecho Internacional es “inequívoco” al establecer que “los ataques contra civiles e infraestructuras civiles están estrictamente prohibidos” y ha hecho un llamamiento directo: “Insto a ambas partes a que apliquen una moratoria inmediata a todos esos ataques”.

Por otra parte, ha advertido de que los combates en curso “plantean riesgos directos para las operaciones de las instalaciones nucleares ucranianas” y ha descrito esta situación como “este juego de la ruleta nuclear, que no tiene sentido, debe terminar inmediatamente”, al tiempo que ha trasladado su reconocimiento a los equipos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) por su labor.

Guterres ha señalado que, pese al acceso limitado y el empeoramiento de las condiciones de seguridad, los equipos de la ONU continúan trabajando sobre el terreno para “reparar la infraestructura dañada, mantener a la gente abrigada y sostener servicios críticos”.

El secretario general —que ha acogido “con beneplácito” los intercambios de prisioneros y ha reclamado que se respeten plenamente las normas internacionales en su trato— ha pedido también “medidas concretas para desescalar los combates sin demora y crear el espacio para la diplomacia”.

Ha alertado de que “cuanto más dure esta guerra, mayor será el sufrimiento y mayores los riesgos para la paz y la seguridad regionales e internacionales”, insistiendo en que cualquier acuerdo de paz “debe ser justo, duradero y amplio”, y ajustarse al Derecho Internacional, incluidas las resoluciones y la carta de la ONU.

Guterres ha reiterado que un eventual pacto “debe defender la soberanía, independencia e integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas”. Ha concluido con un llamamiento contundente: “Basta de muerte. Basta de destrucción. Basta de vidas rotas y futuros destrozados”.

Por ello, ha recalcado que es “hora” de que las partes pacten un “cese del fuego inmeditato pleno e incondicional”, que constituiría “el primer paso hacia una paz justa que salve vidas y ponga fin al sufrimiento sin fin”.