Guterres expresa su profunda preocupación por los ataques xenófobos contra migrantes en Sudáfrica

Guterres alerta por los ataques xenófobos en Sudáfrica y exige investigaciones rápidas e imparciales para proteger a migrantes y extranjeros.

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, durante un acto en julio de 2025 en Nueva York, Estados Unidos (archivo) Bianca Otero/ZUMA Press Wire/dpa

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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha manifestado su “profunda preocupación” ante los recientes “ataques xenófobos” dirigidos contra migrantes en Sudáfrica y ha instado a las autoridades a llevar a cabo investigaciones “rápidas” e “imparciales”, incluidas las relativas a la actuación de grupos de vigilantes que apuntan a comunidades extranjeras.

En un mensaje difundido con motivo del Día de la Libertad de Sudáfrica, Guterres se ha declarado “profundamente preocupado” por los “ataques xenófobos y actos de acoso e intimidación contra migrantes y extranjeros” registrados en distintas áreas del país, entre ellas las provincias de Kwa-Zulu Natal y Cabo Oriental.

El máximo responsable de la ONU ha condenado “firmemente” estos “actos criminales” cometidos por “individuos que incitan a la violencia y explotan las condiciones socioeconómicas” en Sudáfrica. “La violencia, la justicia por mano propia y todas las formas de incitación al odio no tienen cabida en una sociedad democrática e inclusiva, regida por el Estado de derecho y el respeto a los Derechos Humanos”, ha subrayado.

Guterres ha rememorado que “la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica estuvo apoyada en la solidaridad internacional y africana” y que “el desarrollo social y económico del país ha estado desde hace mucho definido por la coexistencia y las contribuciones de los pueblos de Sudáfrica, el continente africano y más allá”.

En esta línea, ha valorado positivamente las palabras de altos representantes sudafricanos que han recalcado que “ninguna persona o grupo tiene derecho a tomarse la ley por su mano” y han pedido que se depuren responsabilidades. El secretario general ha reclamado por ello “unas investigaciones rápidas, exhaustivas, independientes e imparciales”.

Asimismo, ha admitido los “complejos desafíos socioeconómicos y su impacto sobre la cohesión social”, que afectan también a migrantes y refugiados, algo que ha definido como “un desafío compartido por muchas naciones del mundo”. Sin embargo, ha reiterado que las medidas para hacer frente a estos problemas “deben ser llevadas a cabo siempre de forma legal, sin discriminación y de una forma que respete los derechos y la dignidad de todas las personas”.

Guterres ha valorado “el compromiso del Gobierno a la hora de arrancar de raíz la corrupción en el seno de los sistemas migratorios” y “la aplicación del Plan de Acción Nacional contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Intolerancias Relacionadas”. También ha reiterado la disposición de Naciones Unidas a apoyar “esfuerzos para reducir las tensiones” y “reforzar la cohesión social”.

El secretario general ha recalcado que “la participación sostenida de la comunidad, el respeto de los Derechos Humanos, el liderazgo responsable y la rendición de cuentas son esenciales para prevenir una mayor violencia y preservar la paz y la estabilidad”, según figura en un comunicado difundido por su portavoz, Stéphane Dujarric.

Las autoridades sudafricanas han prometido actuar contra los responsables de las agresiones a ciudadanos de Ghana y de otros Estados, después de que el Gobierno ghanés llamara al embajador sudafricano en Acra para protestar por “actos de intimidación y acoso” tras la difusión de varios vídeos en los que se ve a grupos de vigilantes atacando e insultando a migrantes.

En paralelo, el Ejecutivo de Nigeria ha emitido una recomendación a sus nacionales residentes en Sudáfrica para que extremen las precauciones ante informaciones sobre posibles ataques contra extranjeros en el país, incluidas protestas contra la presencia de migrantes.

Colectivos como Operación Dudula y March on March sostienen que Sudáfrica afronta una llegada masiva de migrantes en situación irregular y les atribuyen buena parte de las dificultades socioeconómicas del país, que oficialmente alberga a cerca de 2,5 millones de migrantes, aunque se estima que la cifra real es superior debido a la presencia de miles de personas sin documentación.