El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha reclamado este lunes a Estados Unidos e Irán que prosigan con las conversaciones para tratar de poner fin al conflicto, subrayando las diferencias "profundamente arraigadas" que separan a ambos países, después de que sus delegaciones se reunieran el pasado fin de semana en Pakistán sin lograr todavía un entendimiento.
A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, Guterres ha recalcado que "Dadas las diferencias profundamente arraigadas, no es posible alcanzar un acuerdo de la noche a la mañana, y el secretario general insta a que las conversaciones continúen de manera constructiva para llegar a un acuerdo", al tiempo que ha puesto en valor que, pese a la ausencia de avances concretos, "las propias conversaciones pusieron de relieve la seriedad de su compromiso y constituyeron un paso positivo y significativo hacia la reanudación del diálogo".
El máximo responsable de la ONU ha reiterado además que "no existe una solución militar al actual conflicto en Oriente Próximo" y que "es absolutamente imprescindible mantener el alto el fuego", por lo que ha reclamado el fin de "todas (sus) violaciones".
El dirigente portugués ha expresado su reconocimiento a los "continuos esfuerzos" de los países que ejercen de mediadores, citando no solo a Pakistán, sino también a Arabia Saudí, Egipto y Turquía, y ha formulado "un llamamiento a la comunidad internacional para que respalde dichos esfuerzos" con el fin de consolidar el proceso de diálogo.
En relación con la situación en el estrecho de Ormuz, Guterres ha recordado que "todas las partes en este conflicto deben respetar la libertad de navegación" conforme al Derecho Internacional. "Debemos recordar que unos 20.000 marineros se han visto atrapados en este conflicto y se encuentran actualmente varados en los buques, enfrentándose a dificultades cada vez mayores cada día", ha advertido, lamentando a continuación la "fragilidad económica mundial" derivada de las alteraciones del comercio en este corredor estratégico.
Según ha añadido, "La interrupción del suministro de fertilizantes y sus mercancías agrava aún más la inseguridad alimentaria de millones de personas vulnerables en todo el mundo, sumándose al aumento del coste de la vida debido a los efectos de las perturbaciones en los sectores del combustible, el transporte y la cadena de suministro".