El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha acusado este martes a Israel de que “sigue limitando gravemente” la llegada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, pese a la puesta en marcha de la segunda fase de la propuesta de Estados Unidos para el enclave, activada tras la entrega de todos los rehenes vivos y muertos que permanecían en el territorio costero desde los ataques del 7 de octubre de 2023.
En una nota oficial, el grupo palestino ha subrayado que “el criminal enemigo sionista sigue limitando gravemente la entrada de ayuda a la Franja de Gaza, sin que haya habido una mejora pese a que las partes anunciaron la entrada en la segunda fase del acuerdo de alto el fuego”.
El portavoz de Hamás, Hazem Qasem, ha advertido de que “con la Franja afectada por una borrasca, están empeorando las condiciones catastróficas que sufren los desplazados en unas tiendas de campaña que no los protegen frente al frío y la lluvia, lo que se suma a que la ocupación criminal impide la entrada de combustible y gas, salvo en cantidades mínimas”.
Qasem ha recalcado que estas limitaciones “suponen una violación del acuerdo de alto el fuego” y ha añadido que “demuestran la falsedad de las afirmaciones de la ocupación sionista (...) sobre el número de camiones con ayuda que entran en Gaza, que es prácticamente menos de la mitad de las cifras anunciadas”.
En otro orden, Hamás ha denunciado “malos tratos, abusos y extorsión deliberada” contra los palestinos que comenzaron a regresar el lunes a Gaza tras la reapertura parcial del paso de Rafá, en la frontera con Egipto, y ha asegurado que estos hechos se dirigieron “especialmente contra mujeres y niños”.
“Esto constituye un comportamiento fascista y terrorismo organizado, lo que se enmarca en el contexto de las políticas de castigo colectivo”, ha afirmado la organización, que ha indicado que varias de las personas afectadas han descrito “prácticas degradantes, incluido separar a la mujeres, taparles los ojos y someterlas a largos interrogatorios con preguntas que no tenían que ver con ellas”.
“Amenazaron a algunas de ellas junto a sus hijos e intentaron chantajear a una para que cooperara, lo que confirma que lo que está pasando no es un 'procedimiento de tránsito', sino una violación sistemática destinada a atemorizar y disuadir a la gente para que no vuelva a sus casas”, ha subrayado.
Ante esta situación, Hamás ha instado a las organizaciones internacionales de Derechos Humanos a que “documenten estos graves crímenes y violaciones” contra los palestinos que retornan a Gaza y que “presenten demandas ante tribunales nacionales e internacionales para que los líderes de la ocupación rindan cuentas por estos horribles crímenes”.
“Pedimos también a los mediadores y a los países garantes del acuerdo de alto el fuego que adopten medidas inmediatas para detener estas prácticas fascistas, especialmente ahora que el acuerdo entra en su segunda fase, y que fuercen a la ocupación para abrir el paso de Rafá con normalidad y sin restricciones”, ha concluido el movimiento islamista.
Condiciones de la reapertura del paso de Rafá
La reapertura del cruce, que solo permite la entrada y salida de grupos reducidos de personas y excluye el tránsito de ayuda humanitaria, se produjo después de que el domingo se pusiera en marcha un programa piloto para comprobar el funcionamiento del paso fronterizo, en el que participaron representantes de la Autoridad Palestina y observadores de la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea en el Paso de Rafá (EUBAM).
Rafá es el único cruce de la Franja que no conecta con territorio israelí y se considera un punto estratégico para la llegada de suministros a la población palestina, inmersa en una grave crisis humanitaria derivada de la ofensiva israelí, que ha impuesto fuertes restricciones a la distribución de ayuda humanitaria tras su ataque a gran escala contra el enclave.
Esta reapertura se inscribe en la aplicación del acuerdo de octubre para activar la propuesta de Estados Unidos, que ha supuesto hasta ahora la entrega de todos los rehenes israelíes —vivos y muertos— y una liberación limitada de presos palestinos, mientras se espera que las autoridades gazatíes cedan el control del territorio a un grupo de tecnócratas palestinos.
Este órgano, denominado Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), se coordinará con la Junta de Paz encabezada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para una fase en la que está previsto que Hamás entregue las armas y que las fuerzas israelíes se retiren de la Franja, donde una fuerza internacional asumirá el mantenimiento de la seguridad durante el proceso de reconstrucción.