El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha acusado este domingo al Gobierno israelí de impulsar “el enfoque fascista de asentamientos, el plan integral de anexión y la guerra de exterminio y limpieza étnica” después de que el Gabinete de Seguridad de Israel aprobara la ampliación de sus atribuciones para autorizar nuevos asentamientos judíos, confiscar terrenos y asumir el control del mantenimiento y gestión de lugares religiosos en disputa en Cisjordania.
En un comunicado, la organización ha denunciado que “la aprobación por parte del gabinete de ocupación sionista de nuevas decisiones que afectan a nuestro pueblo y a nuestras tierras en Cisjordania (...) se enmarca en el enfoque fascista de asentamientos, el plan integral de anexión y la guerra de exterminio y limpieza étnica adoptada por el gobierno de ocupación criminal extremista”, y ha acusado “el robo de tierras, la apertura de registros inmobiliarios a favor de colonos y los intentos de socavar el poder de nuestros municipios e instituciones nacionales, especialmente el municipio de Hebrón”, enclave situado entre Jerusalén y la frontera sur del territorio.
En este marco, Hamás ha lanzado dos llamamientos. Por un lado, ha pedido a todas las facciones palestinas “acordar un programa unificado para resistir la ocupación y hacer frente a sus proyectos de asentamiento”. Por otro, ha instado al conjunto de la población palestina y a su “juventud rebelde de Cisjordania y Jerusalén para que intensifiquen la confrontación con la ocupación y sus colonos por todos los medios disponibles, a fin de frustrar los proyectos de anexión, judaización y desplazamiento”.
“Nuestro pueblo palestino no aceptará estas políticas de ocupación, se mantendrá firme en sus derechos históricos y no renunciará a la resistencia”, ha recalcado el movimiento islamista, que ha urgido a los países árabes e islámicos “a asumir sus responsabilidades históricas al enfrentar la ocupación y sus planes de imponer la anexión de Cisjordania” y a romper sus vínculos con Israel.
Asimismo, el grupo palestino ha solicitado a Naciones Unidas y al resto de la comunidad internacional que ejerzan “una presión real y efectiva sobre la ocupación para poner fin a sus violaciones y agresiones” y para que “rinda cuentas por sus continuos crímenes contra la humanidad”.
La reacción de Hamás se ha producido pocas horas después de que el Gabinete de Seguridad del Consejo de Ministros israelí aprobara una reforma de la administración de Cisjordania que amplía las facultades para autorizar la construcción de nuevos asentamientos judíos, expropiar tierras o controlar el mantenimiento y la gestión de lugares religiosos en disputa, entre ellos la Tumba de los Patriarcas en Hebrón o la Tumba de Raquel en Belén.
La decisión fue dada a conocer por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Defensa, Israel Katz, mediante un comunicado conjunto en el que defendieron “derogar una legislación jordana discriminatoria y facilitar el desarrollo acelerado de asentamiento”. Smotrich afirmó que la medida busca “normalizar la vida en la ribera occidental” y “seguir matando la idea de un estado palestino”.
La reforma, rechazada igualmente por la Autoridad Palestina, amplía el ámbito de actuación de las autoridades israelíes en materia de seguridad en las zonas A y B definidas en los Acuerdos de Oslo, que establecían que la zona A quedaba bajo administración civil palestina y la zona B bajo control compartido. Las nuevas disposiciones afectan a cuestiones como la gestión de recursos hídricos, la protección de yacimientos arqueológicos y los daños ambientales o la contaminación.