El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha denunciado la serie de bombardeos ejecutados por Israel sobre territorio libanés después del lanzamiento de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, que respondió así al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en el marco de la campaña de ataques llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El movimiento islamista palestino ha señalado que “la agresión por parte de la ocupación contra Líbano es una peligrosa escalada en el contexto de violaciones contra Líbano y su soberanía”, además de “una extensión de los ataques criminales de la ocupación contra los países y pueblos de la región”.
En este sentido, ha recalcado que hace “totalmente responsable” a la “ocupación fascista”, en alusión a Israel, de “las repercusiones de sus crímenes y políticas agresivas”, al mismo tiempo que ha reiterado su “solidaridad total” con Líbano frente a la ofensiva.
Asimismo, Hamás ha instado a los Estados árabes a que “unan fuerzas, se unan y adopten pasos efectivos para hacer frente a los ataques y crímenes de la ocupación, que amenazan la seguridad y estabilidad de toda la región”, tal y como ha informado el diario palestino “Filastin”.
Los ataques aéreos israelíes contra Líbano han provocado hasta ahora más de 50 fallecidos, mientras que el Ejército de Israel ha confirmado este martes una nueva incursión terrestre en el país “como parte de un refuerzo de la postura de defensa avanzada”, que incluye el envío de tropas a “múltiples puntos” del sur del territorio libanés.
En los últimos meses, Israel ya había llevado a cabo decenas de bombardeos en Líbano pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra posiciones y actividades de Hezbolá y defendiendo que, por este motivo, no vulnera el pacto. Sin embargo, tanto las autoridades libanesas como la propia milicia chií han rechazado estos argumentos y han criticado duramente las acciones, que también han sido condenadas por Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en la zona fronteriza del país vecino, un despliegue cuestionado por Beirut y por el grupo chií, que reclaman el desmantelamiento completo de estos puestos.