Herzog niega influir en Trump y rechaza arrastrar a EEUU a una guerra con Irán

Herzog defiende la ofensiva contra Irán, niega presionar a Trump y rechaza que Israel arrastre a Estados Unidos a una nueva guerra.

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El presidente de Israel, Isaac Herzog  Europa Press/Contacto/Yauhen Yerchak

El presidente de Israel, Isaac Herzog Europa Press/Contacto/Yauhen Yerchak

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El presidente de Israel, Isaac Herzog, afirmó este miércoles que “no le dicta nada” a su homólogo estadounidense, Donald Trump, y que su país “no arrastra” a Washington a un conflicto bélico con Irán, subrayando que no contaba con “muchas más opciones” que lanzar ataques contra el país centroasiático.

En una entrevista con la cadena estadounidense CBS, y cuestionado sobre si fue la Casa Blanca o los dirigentes israelíes quienes tomaron la decisión de iniciar la ofensiva contra Teherán, Herzog insistió en que “Israel no le dicta nada al presidente Trump, y Israel no arrastra a Estados Unidos a una guerra, Dios no lo quiera. Esta decisión suya (de Trump) se basa en consideraciones claras y en un proceso de toma de decisiones profesional”.

El jefe del Estado israelí recalcó además que Israel es “un factor importante” en la región por ser un “aliado” de Estados Unidos, unas palabras que llegan después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuviera esta semana que los bombardeos estadounidenses contra Irán, iniciados el pasado sábado, respondieron a las pretensiones de Israel de atacar territorio iraní y a la posible reacción de Teherán ante esa ofensiva.

“Sabíamos que habría una acción israelí. Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses. Y sabíamos que si no los perseguíamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas y quizás incluso más muertos”, declaró Rubio, atribuyendo así la operación a un cálculo preventivo de Washington.

Ni Estados Unidos ni Israel han presentado hasta ahora pruebas que respalden sus acusaciones sobre el supuesto plan de Irán para desarrollar un arma nuclear, una denuncia que el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya formuló en 1992 cuando era diputado en la Knesset. La ofensiva se lanzó, además, en plena negociación entre Washington y Teherán con mediación de Omán.

Herzog defendió que ambas capitales no tenían “más elección” que recurrir a la vía militar, apelando de nuevo a la inquietud por “otro nuevo plan secreto” de la República Islámica destinado a acelerar su programa de armamento atómico. “Cuando sabes que han invertido todos los recursos y el dinero de su nación en sembrar el caos en Oriente Próximo mientras tú intentas hacer las paces con los países musulmanes. Cuando sabes que tienen otro nuevo plan secreto para apresurarse a fabricar la bomba, tienes que tomar medidas”, expuso.

Al mismo tiempo, subrayó que “no estoy pidiendo que se envíen tropas sobre el terreno”. “No se lo estoy pidiendo a ningún estadounidense ni a nadie más”, añadió, admitiendo que “no es una guerra popular” en Estados Unidos, donde, según dijo, “la gente no conoce (sus) entresijos y la compara con guerras anteriores”.

Herzog sostuvo que “esta es una guerra única, una guerra que el mundo libre debe librar” y, aunque rechazó que el cambio de régimen en Irán sea “necesariamente” el objetivo de la campaña militar, reclamó que “ya es hora de que todo el mundo le diga a Irán: Chicos, estamos hartos, esto tiene que cambiar”.

Preguntado por un horizonte claro para el fin del conflicto, evitó fijar plazos y se limitó a señalar que “lleva tiempo, porque estas cosas llevan tiempo, pero si lo miras desde una perspectiva global, y también con los datos, ves que hay un debilitamiento constante de las capacidades del régimen iraní”.