El partido-milicia chií libanés Hezbolá ha anunciado este miércoles una nueva oleada de ataques contra territorio israelí en las últimas horas, entre ellos uno dirigido contra la sede de una empresa del sector aeronáutico situada en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Ben Gurión, sin que por el momento se hayan comunicado víctimas ni daños materiales.
En una nota difundida por la organización, el grupo detalla que estas acciones se han llevado a cabo "en respuesta a la agresión criminal israelí contra decenas de ciudades y localidades libanesas", y precisa que entre los blancos seleccionados se encuentra la sede de Industrias Aeroespaciales de Israel, contra la que se ha enviado "un escuadrón de drones".
Hezbolá ha añadido igualmente que ha disparado un "misil de precisión" contra la base de Givat, próxima a Safed, así como contra la sede del Mando Norte del Ejército israelí en la misma zona, de acuerdo con la información difundida por la cadena de televisión libanesa Al Manar. De forma paralela, la formación chií ha atacado con proyectiles a "fuerzas enemigas" desplegadas en Metula.
Esta andanada se ha producido poco después de que el jefe del Mando Norte del Ejército de Israel, Rafi Milo, afirmara que Hezbolá "cometió un grave error" al comenzar a lanzar misiles y drones contra territorio israelí en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en el contexto de la ofensiva sorpresa iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
"Hezbolá cometió un grave error al sumarse a la campaña. Cayó en una emboscada estratégica", manifestó. "No pararemos hasta que reciba un golpe muy duro", subrayó, antes de insistir en que Israel "golpeará con fuerza a esta organización en todas las partes de Líbano", en plena campaña de bombardeos y con un nuevo despliegue de tropas en el sur del país vecino, donde se han contabilizado ya más de 60 fallecidos.
En los últimos meses, Israel había llevado a cabo decenas de bombardeos en territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, defendiendo que se limita a actuar contra infraestructuras y operativos de Hezbolá y que, por tanto, no incumple el pacto. No obstante, tanto las autoridades de Líbano como el propio grupo chií han rechazado estos argumentos, y las operaciones han sido igualmente censuradas por Naciones Unidas.
El acuerdo de alto el fuego establecía que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus fuerzas del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha conservado cinco posiciones en territorio libanés, una presencia que ha sido duramente criticada por Beirut y por la milicia chií, que reclaman el desmantelamiento completo de este dispositivo.