Horta N’Tam, autoproclamado «presidente de transición» de Guinea Bissau y líder del golpe de Estado, ha declarado que su nación continúa comprometida con los entes regionales a pesar de su reciente expulsión de la Unión Africana. Esta medida fue tomada como respuesta directa al golpe que desplazó al presidente Umaro Sissoco Embaló, quien actualmente se encuentra asilado en Congo.
Organizaciones civiles en Guinea Bissau han convocado a una huelga general para el próximo lunes, argumentando que los recientes acontecimientos no son más que un engaño de Sissoco Embaló para evitar la divulgación de los resultados electorales, donde aparentemente fue derrotado por el opositor Fernando Dias da Costa, lo que desató el golpe.
En la ceremonia de juramentación del nuevo gabinete, N’Tam enfatizó que su gobierno está «a su servicio» y subrayó el respeto del país por los compromisos internacionales previamente establecidos con organizaciones como las Naciones Unidas, Unión Africana (UA), y otras entidades internacionales. Paralelamente, la UA comunicó la «expulsión inmediata» de Guinea Bissau como reacción al golpe militar.
El Consejo de Paz y Seguridad de la UA se reunió de urgencia para tratar la situación, decidiendo suspender a Guinea Bissau de todas las actividades y organismos del bloque hasta que se restaure el orden constitucional. Mientras tanto, los líderes de la oposición, incluyendo a Domingos Simoes Pereira, han sido arrestados.
Varios grupos civiles, incluidos Frente Popular y Movimento Revolucionário Po di Terra, han llamado a una desobediencia civil a partir del 1 de diciembre para exigir la restitución del orden constitucional y la liberación de los presos políticos, denunciando una «dictadura sissoquista» y una manipulación del proceso electoral.











