La ONG Human Rights Watch (HRW) ha hecho público este martes un informe en el que denuncia que el despliegue de drones por parte de las fuerzas de seguridad de Haití en acciones contra los grupos criminales que operan en el país ha causado la muerte de 1.243 personas, entre ellas 17 menores, a lo largo de los once meses comprendidos entre marzo de 2025 y enero de 2026.
“Decenas de personas, incluidos muchos niños, han muerto o resultado heridas en estas operaciones letales con drones”, ha lamentado la directora para las Américas de la organización, Juanita Goebertus.
El documento difundido por HRW sostiene que parte de las víctimas habrían sido “ejecuciones extrajudiciales deliberadas” en el marco de una campaña de once meses dirigida por el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, contra las pandillas en un país inmerso en una grave espiral de violencia.
Según la organización, estos bombardeos con aeronaves no tripuladas en zonas con alta densidad de población han alcanzado igualmente a civiles sin vínculo alguno con los grupos armados. HRW afirma haber registrado 141 operaciones de este tipo entre el 1 de marzo de 2025 y el 21 de enero, fecha de cierre del informe.
Las cifras recopiladas indican que 43 personas sin relación con las pandillas, incluidos 17 niños, perdieron la vida en estos ataques, mientras que 738 resultaron heridas. Entre los heridos figuran 49 civiles que, de acuerdo con la investigación, no pertenecían a bandas criminales.
Niños entre las víctimas de ataques con drones
Uno de los episodios más mortales se produjo el 20 de septiembre, cuando un dron cargado con explosivos impactó en un recinto deportivo de Puerto Príncipe, la capital, donde varios menores se habían reunido para un reparto de regalos organizado por una pandilla. En este ataque fallecieron nueve niños de entre tres y doce años.
HRW detalla que este tipo de operaciones se han incrementado “significativamente” en los últimos meses en Puerto Príncipe. Entre noviembre y enero se registraron 57 ataques con drones en la ciudad, casi el doble de los contabilizados entre agosto y octubre. La organización subraya que los residentes de la capital viven atemorizados ante la “fuente constante de terror” que suponen estos aparatos.
El informe incluye el análisis de vídeos difundidos en redes sociales, en los que se aprecian ataques con drones contra individuos que, aunque en algunos casos iban armados, no estaban implicados en actos violentos ni representaban una amenaza inminente para la vida de otras personas. Para HRW, estas escenas apuntan a posibles “ejecuciones extrajudiciales” y no a una actuación policial ajustada a los principios de necesidad y proporcionalidad “que justifique el uso letal de la fuerza”.
Participación de una empresa militar privada
La campaña especial contra las pandillas en Haití se desarrolla, según HRW, mediante la cooperación entre las fuerzas de seguridad haitianas y la empresa militar privada Vectus Global, que dispone de licencia para exportar servicios de defensa en el país, extremo confirmado a la ONG por el embajador de Estados Unidos en Haití.
“Las autoridades haitianas deben controlar urgentemente a las fuerzas de seguridad y a los contratistas privados que trabajan para ellas antes de que mueran más niños”, ha urgido Goebertus.
El informe precisa que ni el primer ministro, ni la Policía haitiana, ni Vectus Global han respondido a las preguntas planteadas por HRW. La organización recuerda que ya ha documentado ataques con drones contra civiles en las guerras de Ucrania y Sudán, pero nunca antes como parte de operaciones de seguridad interna.
Mientras la Policía de Haití mantiene abiertas investigaciones sobre personas presuntamente implicadas en el tráfico de drones hacia las pandillas desde la vecina República Dominicana, HRW insiste en que no existen indicios de un uso extendido de estos dispositivos por parte de los grupos criminales.
“Restaurar la seguridad en Haití es esencial”, ha subrayado Goebertus, al tiempo que advierte de que “los ataques ilegales con drones añaden una nueva capa de abusos a la violencia que ha devastado a las comunidades durante años”.