Hungría y Eslovaquia reprochan a Bruselas su pasividad ante el cierre ucraniano del oleoducto Druzhba

Hungría y Eslovaquia exigen a Bruselas que intervenga ante el bloqueo ucraniano del oleoducto Druzhba y denuncian riesgos para su seguridad energética.

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El ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto Rainer Jensen/dpa

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Los Ministerios de Exteriores de Hungría y Eslovaquia han remitido este viernes una carta a la Comisión Europea en la que reclaman que adopte “medidas” para garantizar su derecho a “un suministro energético diversificado y seguro”, acusando al Ejecutivo comunitario de no reaccionar frente al bloqueo del oleoducto Druzhba por parte de Ucrania “por razones políticas” tras un ataque ruso contra la infraestructura.

En la misiva, firmada por el ministro húngaro de Exteriores, Péter Szijjarto, y su homólogo eslovaco, Juraj Blanar, ambos responsables muestran su malestar con Bruselas. “Lamentamos profundamente que la Comisión Europea siga tolerando una situación en la que Ucrania, un país que aspira a una adhesión acelerada a la Unión Europea, pueda poner en peligro deliberada y significativamente la seguridad energética de dos Estados miembros”, han subrayado.

La carta, fechada el día anterior y dirigida al comisario Europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, reprocha a la Comisión su inacción y sostiene que “la situación relativa al oleoducto de Druzhba se ha mantenido sin cambios”.

Szijjarto ha difundido el contenido de la misiva en redes sociales, donde insiste en que “La Comisión Europea no ha defendido a Hungría ni a Eslovaquia. En cambio, afirma que nuestros países no enfrentan dificultades de suministro y defiende a Ucrania en lugar de apoyar a dos Estados miembros (...) Bruselas está cooperando con Croacia para bloquear los envíos de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia por mar, a pesar de la decisión de la UE que lo permite cuando el transporte por oleoducto no es posible”, calificando la situación de “vergonzosa e indignante”.

Ambos gobiernos sostienen en la carta que el actual conflicto en Oriente Próximo y las interrupciones registradas en el estrecho de Ormuz ponen de relieve “la vulnerabilidad de las rutas energéticas mundiales y la urgente necesidad” de que Europa Central tenga acceso “a fuentes diversificadas de petróleo, incluyendo suministros fiables por oleoductos”.

En este contexto, consideran que “La decisión de Ucrania de no reanudar el transporte de petróleo a Hungría y Eslovaquia parece tener un carácter puramente político. Esta evaluación se ve reforzada por el hecho de que nuestras solicitudes para facilitar una visita in situ de expertos, con el fin de evaluar objetivamente el estado del oleoducto, han sido rechazadas”.

Por ello, califican de “esencial” que el Ejecutivo ucraniano “reanude las operaciones de tránsito de petróleo sin demora”. “El restablecimiento de los suministros contribuiría significativamente a la seguridad energética regional y reforzaría la resiliencia del mercado energético interior de la UE”, concluyen en la misiva.

El cruce de acusaciones se produce después de que el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, anunciara la puesta en marcha de una comisión conjunta con el Gobierno eslovaco para revisar el estado del oleoducto Druzhba, convertido en epicentro de las nuevas fricciones con Kiev.

La controversia arrancó a finales de enero, cuando las autoridades ucranianas optaron por suspender el flujo de crudo a Eslovaquia y Hungría a través de Druzhba alegando supuestos daños en la tubería. La decisión provocó duras críticas desde Budapest y Bratislava, dos países que ya se venían distanciando de la posición dominante en la UE sobre la guerra en Ucrania, sobre todo por sus intereses energéticos.

Como respuesta, el Gobierno húngaro anunció la paralización del suministro de diésel a Ucrania como gesto de represalia y procedió a bloquear el 20º paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia, así como el préstamo comunitario de 90.000 millones de euros destinado a Kiev, entre otras medidas.

La Comisión Europea llegó a calificar de “inaceptable” la amenaza velada que el presidente ucraniano dirigió a Orbán al afirmar que facilitaría su número de teléfono a los soldados ucranianos para que le llamaran y hablaran “en su mismo idioma” por su bloqueo al préstamo.

El portavoz del Ejecutivo comunitario presidido por Ursula von der Leyen, Olof Gill, reiteró recientemente que tomarán “todas las medidas posibles” para presionar a Rusia con el fin de que ponga fin a la invasión, garantizar la entrega del préstamo a Ucrania y asegurar que los Estados miembro de la Unión Europea “tengan seguridad energética”.

Mientras el oleoducto Druzhba permanece fuera de servicio tras el ataque ruso y a la espera de que Ucrania lleve a cabo las reparaciones necesarias, Hungría y Eslovaquia están recibiendo actualmente crudo no ruso a través del oleoducto del Adriático como vía alternativa de abastecimiento.