El primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani, ha ordenado este martes llamar a consultas a los representantes diplomáticos de Estados Unidos e Irán en Bagdad, en señal de protesta por los recientes bombardeos de Washington contra las milicias proiraníes Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y de Teherán contra las fuerzas de seguridad del Kurdistán iraquí, que han provocado más de una decena de fallecidos.
La decisión se ha dado a conocer a través de un amplio comunicado difundido en redes sociales por su oficina, al término de una reunión de urgencia del Consejo Ministerial de Seguridad Nacional, encabezada por Al Sudani y celebrada tras los ataques mortales registrados en las últimas horas.
El órgano ha resuelto “convocar al encargado de negocios de Estados Unidos” en la capital iraquí, Joshua Harris, para expresar su rechazo por la muerte de al menos 15 integrantes de la coalición de milicias iraquíes proiraníes FMP —integrada en el aparato de seguridad del país—, entre ellos uno de sus mandos, en un bombardeo atribuido a Estados Unidos contra una de sus bases en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak.
De forma paralela, el Consejo ha indicado que trasladará una nota oficial de protesta al embajador iraní, Iraj Masjdi, después de que este mismo martes un ataque vinculado a Teherán contra dos instalaciones en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí haya causado la muerte de al menos seis miembros de las fuerzas de seguridad kurdas.
Las autoridades iraquíes han añadido que el Ministerio de Exteriores adoptará las medidas “necesarias para presentar una queja formal ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre los actos de agresión y sus consecuencias, exigir su cese inmediato y condena”.
Además, el Ejecutivo ha acordado “enfrentar y responder a los ataques militares perpetrados con aeronaves y drones contra los cuarteles generales y las formaciones de la FMP y otras formaciones de (sus) Fuerzas Armadas, utilizando los medios disponibles, de conformidad con el derecho a la legítima defensa y a la respuesta”, así como perseguir a los responsables de estas acciones, una decisión que justifica ante lo que califica como “ataques injustificados y las graves violaciones de la soberanía iraquí” por parte tanto de Washington como de Teherán.
Estos episodios se producen en un contexto de guerra generalizada en la región, después de que Israel y Estados Unidos pusieran en marcha una ofensiva conjunta contra Irán que acabó con la vida del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero. El conflicto se ha ido extendiendo y ya implica a otros países del entorno, como Irak, Líbano y varios Estados del golfo Pérsico.