Las autoridades iraníes han vuelto a cargar contra la ofensiva de Estados Unidos e Israel tras el bombardeo del puente B1 de Karaj, situado a unos 40 kilómetros al oeste de Teherán, al que atribuyen la comisión de “crímenes de guerra” por la destrucción deliberada de puentes, una actuación que han equiparado a ataques de Estado Islámico.
En un mensaje difundido en redes sociales, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, ha calificado el ataque como “Este crimen de guerra terrorista al estilo de Estado Islámico, junto con ataques similares contra infraestructuras críticas de Irán, revela una verdad innegable: su objetivo final es la destrucción de Irán”.
Baqaei ha insistido en que la eliminación del país persa es un propósito “perseguido sin descanso durante casi cinco décadas”. En esta línea, ha enumerado distintas formas de presión ejercidas contra la República Islámica “mediante presión política y campañas de difamación, sanciones económicas y el asesinato de los científicos y expertos más destacados de Irán”.
Frente a esta escalada, el portavoz ha subrayado que, pese a los ataques, Irán se mantiene “más firme, más orgulloso y más fuerte que nunca”.
Por su parte, Estados Unidos ha asumido la autoría del ataque contra el que ha descrito como “puente más grande de Irán”. “Se derrumba y ya nunca volverá a utilizarse ¡Y esto es solo el principio!”, ha proclamado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un nuevo mensaje de presión para que Teherán acepte un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
Trump ha acompañado sus palabras con un vídeo en el que se aprecia el bombardeo de un puente y ha advertido de que planea intensificar la campaña militar contra más puentes y centrales eléctricas, en el contexto del ultimátum fijado por Washington para cerrar un pacto antes del 6 de abril.
Según medios iraníes, el ataque contra el puente B1 de Karaj ha dejado al menos ocho fallecidos y 95 personas heridas, lo que ha incrementado la indignación de las autoridades de Teherán ante la ofensiva estadounidense e israelí contra sus infraestructuras estratégicas.