El Gobierno de Irán ha denunciado que Estados Unidos pretende "secuestrar" a las jugadoras de la selección nacional femenina de fútbol que se encuentran actualmente en Australia, y ha subrayado que el país las recibirá "con los brazos abiertos". Estas declaraciones llegan después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, instara a Canberra a otorgar asilo a las futbolistas iraníes.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ha cargado contra Washington al recordar un ataque previo en territorio iraní. "¿Masacraron a más de 165 colegialas iraníes inocentes en un doble ataque con un misil 'Tomahawk' en la ciudad de Minab, y ahora quieren secuestrar a nuestras atletas para salvarlas?", ha planteado el portavoz.
"La audacia y la hipocresía son asombrosas", ha añadido Baqaei, antes de dirigirse directamente al combinado nacional femenino. "A la selección femenina de fútbol de Irán: no se preocupen, Irán las espera con los brazos abiertos. ¡Vuelvan a casa!", ha remachado, reaccionando así al anuncio del primer ministro australiano, Anthony Albanese, de que Canberra ha concedido visados humanitarios a cinco jugadoras iraníes que se negaron a entonar el himno nacional a comienzos de mes durante un encuentro de la Copa Asiática Femenina.
El ministro del Interior de Australia, Tony Burke, ha explicado este martes que el Ejecutivo australiano llevaba días manteniendo contactos discretos con las futbolistas y ha ofrecido la posibilidad de que el resto de la plantilla, en torno a 15 jugadoras, también pueda permanecer en el país oceánico. "Aunque la oferta sigue vigente para otras integrantes del equipo, es muy posible y, de hecho, probable que no todas las mujeres del equipo decidan aprovechar la oportunidad que Australia les ofrece", ha señalado.
Las jugadoras Fatemé Pasandidé, Zahra Ghanbari, Zahra Sarbali, Atefé Ramazanzadé y Mona Hamudi se negaron a cantar el himno iraní el pasado 2 de marzo en un duelo frente a Corea del Sur correspondiente a la Copa Asiática Femenina. Tras este gesto, fueron tildadas de "traidoras" en la televisión estatal de Irán, lo que generó una fuerte inquietud ante el riesgo de posibles represalias si regresaban a Teherán.