El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha responsabilizado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de haber "matado" la iniciativa presentada este mismo sábado por el presidente iraní, Masud Pezeshkian, para intentar una desescalada de las tensiones con los países del entorno regional.
"El presidente Pezeshkian ha manifestado disposición a una desescalada en nuestra región, siempre que el espacio aéreo, el territorio y las aguas de nuestros vecinos no sean utilizados para atacar al pueblo iraní", ha planteado Araqchi en un mensaje publicado en redes sociales.
Según el jefe de la diplomacia iraní, la propuesta "murió casi inmediatamente por la mala interpretación de nuestra capacidad, determinación y decisión por parte del presidente Trump". A su juicio, la respuesta de Washington ha neutralizado cualquier posibilidad inmediata de rebajar la tensión.
Araqchi ha avisado de que si Estados Unidos "busca una escalada", es "precisamente para lo que se han estado preparando nuestras poderosas fuerzas armadas" y que, en ese escenario, la "responsabilidad será exclusivamente de la Administración estadounidense" por las consecuencias que se deriven.
El ministro ha calculado en 100.000 millones de dólares el coste de la ofensiva militar iniciada hace una semana, a lo que habría que añadir "la vida de los jóvenes soldados" fallecidos en el conflicto. "Cuando abran los mercados ese coste se trasladará directamente a las estaciones de servicio de los estadounidenses corrientes", ha advertido, aludiendo al impacto económico interno en Estados Unidos.
Además, ha reiterado que Washington ha sido empujado a un conflicto al servicio de los intereses israelíes. "Esta guerra era el objetivo de los del 'Israel Primero', pero eso siempre significa 'Estados Unidos Último'.
Pezeshkian ha anunciado este sábado que los países vecinos no serían atacados a menos que los ataques provinieran de ellos. Sin embargo, estos ataques se produjeron casi de inmediato y en respuesta se produjo una nueva oleada de ataques contra objetivos estadounidenses en los países del golfo Pérsico.