Irán admite contactos con Witkoff pero recalca que su confianza en EEUU es nula

Irán admite mensajes con el enviado de EEUU, niega que sean negociaciones y condiciona cualquier diálogo al fin del bloqueo en Ormuz y a gestos de confianza.

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, en una imagen de archivo Europa Press/Contacto/Yousef Masoud

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El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha reconocido que ha habido contactos con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, aunque ha insistido en que estos intercambios no pueden interpretarse como una "negociación" con un país en el que, ha remarcado, Teherán no tiene "ninguna confianza".

"El señor Witkoff ha enviado mensajes directamente, pero eso no significa que exista una negociación", ha señalado el jefe de la diplomacia iraní en una entrevista concedida a la cadena panárabe Al Jazeera, donde ha precisado que este tipo de comunicaciones se han producido "tanto en tiempos de paz, como de guerra".

Recordando que la República Islámica "nunca" ha tenido una "buena experiencia" en sus tratos con Washington, Araqchi ha reiterado que su país no alberga "ninguna confianza" en que las conversaciones con la Casa Blanca "vayan a dar resultados", concluyendo de forma tajante que "el nivel de confianza (de Irán en Estados Unidos) es nulo".

"Cuando proponen negociaciones, lo primero que nos importa evaluar es su honestidad en el proceso. No vemos honestidad. Esa confianza no existe. Y para que se genere confianza, es necesario dar pasos importantes para que podamos llegar a una situación en la que siquiera pueda tener lugar una negociación", ha añadido el responsable de Exteriores, subrayando que, por ahora, no se dan esas condiciones.

Araqchi ha indicado igualmente que ha recibido "mensajes directos" desde Estados Unidos y también a través de "aliados regionales", pero ha vuelto a rechazar que esto suponga apertura de un diálogo formal. En este contexto, ha recordado que el Gobierno iraní todavía no ha respondido a la propuesta de 15 puntos remitida por Washington a Teherán para intentar alcanzar un acuerdo que permita poner fin a la guerra.

Un uso estratégico del estrecho de Ormuz

Durante la entrevista televisiva, el ministro iraní ha sido especialmente claro al referirse al estrecho de Ormuz, enclave clave por el que transita cerca de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y que permanece bloqueado por Teherán en respuesta a la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra la república islámica. Araqchi ha recalcado que este paso "se encuentra en aguas territoriales de Irán y Omán".

"No está en aguas internacionales", ha reiterado, calificando de "normal" que Teherán y Mascate utilicen estas rutas marítimas de manera "estratégica". Como ejemplo, ha mencionado la actual política iraní de autorizar únicamente el tránsito de los buques considerados "amigos".

"No podemos permitir que nuestros enemigos utilicen nuestras aguas territoriales para el comercio", ha afirmado, apuntando que mientras algunos barcos "vinculados a otros países", "por motivos de seguridad, por los elevados precios de los seguros o por cualquier otra razón, han decidido no utilizar el estrecho", otros han optado por negociar con Teherán, obteniendo, en especial aquellos catalogados como afines a Irán, la garantía de un "paso seguro".

No obstante, Araqchi ha querido matizar que, desde la perspectiva de la República Islámica, el estrecho de Ormuz se concibe como "una vía navegable pafíca para el uso pacífico de buques de países de todo el mundo".

En paralelo, este martes el presidente de Estados Unidos, con un cambio de tono y postura particularmente evidente, se ha referido al tráfico marítimo en este estrecho —uno de los focos más tensos del conflicto— y al encarecimiento del petróleo derivado de su bloqueo, para sostener que, si el paso continúa cerrado, debería ser un asunto a resolver por otros países.

"Lo que pase en el estrecho no va a tener nada que ver con nosotros", ha declarado el mandatario estadounidense, insistiendo en que "no hay razón" para que Estados Unidos siga empeñado en el desbloqueo de Ormuz y reiterando que "en dos o tres semanas" las fuerzas estadounidenses abandonarán la zona.