Las autoridades de Irán han reconocido este miércoles la muerte de más de 3.000 personas en el marco de las recientes protestas antigubernamentales, aunque Teherán sostiene que se deben a “incidentes terroristas” y no a la actuación represiva de sus fuerzas de seguridad.
La Fundación de Asuntos Mártires y Veteranos ha señalado que un total de 3.117 personas “han alcanzado la gracia del martirio”, precisando que entre ellas figuran 2.427 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. No obstante, el organismo no ha ofrecido información sobre la identidad de las cerca de 700 víctimas restantes, de acuerdo con un comunicado difundido por la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
Este organismo gubernamental ha hecho público así el primer recuento oficial de fallecidos en estas movilizaciones, pese a que las últimas estimaciones de organizaciones de Derechos Humanos elevan la cifra a más de 4.500 muertos confirmados y están verificando otros 9.000 posibles fallecimientos, todo ello en un contexto marcado por un severo apagón de telecomunicaciones.