El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, ha insistido este miércoles en que Teherán mantiene bajo observación "todos los movimientos estadounidenses" en Oriente Próximo, en un contexto marcado por las informaciones sobre el posible despliegue de varios cientos de paracaidistas en la zona, en plena ofensiva conjunta con Israel contra el país asiático.
"Estamos siguiendo de cerca todos los movimientos estadounidenses en la región, especialmente el despliegue de tropas", ha dicho Qalibaf en un mensaje en redes sociales. "Los soldados no pueden arreglar lo que los generales han roto y caerán víctima de las alucinaciones de (el primer ministro israelí, Benjamin) Netanyahu", ha sostenido.
En este contexto, Qalibaf ha instado a Washington a que se abstenga de medir la capacidad de respuesta de la República Islámica. Así, ha pedido a Estados Unidos que "no ponga a prueba la determinación (de Irán) a la hora de defender la patria", en medio de la guerra desencadenada en Oriente Próximo a raíz de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos, cuando seguían en marcha las conversaciones diplomáticas entre Teherán y Washington para tratar de cerrar un nuevo pacto nuclear.
De acuerdo con diversos medios estadounidenses, el Pentágono estaría ultimando planes para enviar a Oriente Próximo en torno a 2.000 efectivos de la 82ª División Aerotransportada, con el objetivo de reforzar el despliegue militar de Estados Unidos durante la ofensiva contra Irán. No obstante, por el momento las autoridades estadounidenses no han ofrecido una confirmación oficial sobre este posible movimiento de tropas.
En su último recuento, las autoridades iraníes han informado de más de 1.500 fallecidos a causa de los ataques de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, sitúa el número de muertos por encima de los 3.000, lo que refleja una brecha significativa entre las cifras oficiales y las estimaciones de esta ONG.
Entre las víctimas mortales se encuentran figuras de primer nivel del régimen, como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente. También han perdido la vida altos mandos de las Fuerzas Armadas y responsables de otros organismos de seguridad, lo que ha supuesto un duro golpe para la cúpula política y militar iraní.