Irán afirma que el estrecho de Ormuz no volverá a ser como antes tras la ofensiva de EEUU e Israel

Irán declara que el estrecho de Ormuz deja de ser un paso libre y condiciona el tránsito a su control militar y a nuevos acuerdos de seguridad regional.

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Simulacros de combate iraníes en el estrecho de Ormuz (imagen de archivo) Iranian Army Office/ZUMA Press W / DPA

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Irán ha dado un paso más en su estrategia de control sobre el estrecho de Ormuz al advertir que esta vía marítima ya no volverá a ser un corredor de libre navegación, marcando un cambio estructural en el equilibrio geopolítico de la región tras el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel.

Ormuz, convertido en palanca estratégica

El portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, Abbas Goudarzi, ha asegurado que el estrecho se ha transformado en una “ventaja estratégica” para Teherán en el nuevo contexto de seguridad. “Nunca volverá a tener el estatus que tenía antes”, ha afirmado en declaraciones recogidas por la agencia Tasnim.

Irán ya ha iniciado los trámites legislativos para imponer un peaje a los buques que transiten por la zona, que deberá abonarse en moneda nacional. Una medida que refuerza su control efectivo sobre uno de los puntos clave del comercio energético mundial.

Goudarzi ha sido explícito al señalar que ningún país podrá navegar por el estrecho sin autorización iraní, subrayando que las Fuerzas Armadas están preparadas para defender esta posición “con todo su poderío militar”.

Paso restringido y negociaciones bilaterales

Desde el estallido del conflicto, Teherán ha limitado de forma drástica el tránsito marítimo, autorizando únicamente el paso de buques vinculados a países que han mostrado una posición neutral o crítica con la ofensiva de Washington y Tel Aviv.

Aun así, comienzan a registrarse algunos movimientos puntuales. Turquía ha confirmado que dos buques de armadores nacionales han logrado cruzar el estrecho, en lo que supone uno de los primeros pasos autorizados desde el inicio de la guerra.

En paralelo, varios países han abierto canales de negociación directa con Irán para garantizar la seguridad de sus rutas comerciales, en un contexto en el que el acceso a Ormuz se ha convertido en un asunto diplomático de primer nivel.

Un nuevo modelo de seguridad regional

Más allá del control inmediato del estrecho, las autoridades iraníes plantean un cambio de mayor alcance. El presidente del Parlamento, Mohamad Baquer Qalifab, ha defendido la creación de una arquitectura de seguridad regional basada en acuerdos bilaterales y multilaterales, excluyendo la participación de Estados Unidos e Israel.

Según esta visión, los países de la región deberían gestionar su propia seguridad sin injerencias externas, eliminando lo que Irán considera las principales fuentes de inestabilidad.

“Irán considera prioritario construir una seguridad sostenible para la región”, ha señalado Qalifab, enmarcando esta estrategia dentro de un nuevo orden regional condicionado por el conflicto.

Un tránsito aún muy limitado

Pese a algunos avances, el volumen de tráfico marítimo sigue siendo reducido. Según datos recopilados por Bloomberg, en las últimas horas apenas una docena de buques ha logrado cruzar el estrecho, una cifra muy inferior a los niveles previos a la guerra.

Entre ellos figuran embarcaciones de transporte de gas, así como un portacontenedores francés y un buque japonés, en lo que podría indicar una apertura progresiva pero controlada.

Un cambio con impacto global

El endurecimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz no solo afecta a la región, sino que tiene consecuencias directas en los mercados energéticos y en el comercio internacional.

Al convertir este paso estratégico en un instrumento político y militar, Teherán redefine las reglas de acceso a una de las principales arterias del petróleo mundial, consolidando su posición como actor clave en un escenario de alta tensión y creciente fragmentación geopolítica.