Irán afirma haber derribado más de 160 drones desde el inicio de la guerra

Teherán asegura haber neutralizado también cazas y misiles con tecnología propia en una jornada marcada por nuevos ataques cerca de la central de Bushehr

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Un efectivo de la Guardia Revolucionaria de Irán en Teherán. Sobhan Farajvan / Zuma Press / ContactoPhoto

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Irán ha asegurado este domingo que ha logrado reforzar de forma significativa su capacidad defensiva desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. El jefe del Mando Unido de la Defensa Nacional Aérea, Alireza Elhami, ha afirmado que las fuerzas iraníes han conseguido derribar más de 160 drones enemigos en lo que va de conflicto, en una señal de resistencia frente a la intensa campaña aérea de Estados Unidos e Israel.

En un comunicado difundido por la agencia oficial IRNA, el responsable militar ha destacado que no solo se han neutralizado vehículos no tripulados, sino también “varios cazas” y decenas de misiles de crucero, empleando para ello sistemas desarrollados con tecnología propia. Según Elhami, estas capacidades forman parte de una estrategia basada en métodos autóctonos e innovación militar, diseñada para compensar la superioridad tecnológica de sus adversarios.

El mando iraní ha subrayado que el uso táctico de “nuevos equipos e innovaciones” ha logrado generar “confusión” en las fuerzas enemigas, dificultando la efectividad de sus operaciones aéreas. Aunque no ha ofrecido detalles técnicos ni pruebas verificables de estos derribos, el mensaje busca proyectar una imagen de control del espacio aéreo y de capacidad de respuesta frente a los ataques continuados.

Las declaraciones llegan en una jornada especialmente tensa, marcada por nuevos bombardeos sobre territorio iraní. Según medios locales, un ataque israelí en las inmediaciones de la central nuclear de Bushehr, en el suroeste del país, ha dejado al menos una víctima mortal, lo que vuelve a situar el foco sobre la seguridad de infraestructuras sensibles en plena escalada del conflicto.

En este contexto, el discurso de las autoridades iraníes combina dos objetivos: por un lado, reforzar la moral interna y la percepción de control militar, y por otro, enviar un mensaje disuasorio a Washington y Tel Aviv sobre la capacidad del país para sostener la presión en un escenario de guerra prolongada.

Pese a estas afirmaciones, la intensidad de los ataques sobre territorio iraní y la repetición de impactos en infraestructuras estratégicas sugieren que el equilibrio militar sigue siendo frágil, con una evolución del conflicto aún incierta.