El Ejecutivo iraní ha reiterado este lunes que mantiene operativos los canales de contacto con Estados Unidos y que estos “están abiertos” pese al clima de tensión entre ambos países y a las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible acción militar en el país centroasiático, ligadas a la represión de las protestas de las últimas semanas por la crisis económica y el deterioro de las condiciones de vida.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, ha subrayado que “El canal de comunicación entre el ministro de Exteriores (Abbas Araqchi) y el representante especial de Trump (para Oriente Próximo, Steve Witkoff) está abierto”, confirmando así que se mantiene una vía de interlocución directa entre Teherán y Washington.
Asimismo, Baqaei ha precisado que “Cuando es necesario, se intercambian mensajes a través del mismo”, y ha recalcado que Irán “siempre se ha ceñido al principio de diplomacia y negociación”, de acuerdo con las declaraciones difundidas por la cadena pública iraní IRIB, que ha recogido sus palabras en rueda de prensa.
Antes de estas manifestaciones del portavoz, el propio Araqchi había acusado a Estados Unidos de aprovechar el desarrollo de las protestas para justificar una injerencia en el país. Según el ministro, las manifestaciones derivaron en episodios violentos con el fin de ofrecer una “excusa” a Washington para intervenir, después de unos primeros días en los que, ha dicho, las movilizaciones fueron “totalmente pacíficas”, lo que llevó a las autoridades a “iniciar un diálogo” con los participantes para tratar sus reivindicaciones.
Araqchi ha añadido que “Desde el 8 de enero hacemos frente a una fase totalmente nueva y diferente”, y ha señalado que, a partir de esa fecha, “se registró la llegada de agentes y grupos terroristas a los lugares de las protestas”. En sus palabras, “Estaba totalmente claro que había planes para sacar a los manifestantes de su camino y generar caos social”, al tiempo que ha sostenido que “el objetivo era aumentar la cifra de muertos en las protestas porque Trump dijo que intervendría si aumentaba la cifra de fallecidos”.
Por otro lado, Baqaei ha indicado que el país se encuentra ahora en una tercera etapa, iniciada el 10 de enero, en la que “la situación esté bajo control”, después de que la organización no gubernamental HRANA, creada en 2005 y con sede en Estados Unidos, elevara a más de 500 el número de fallecidos en el marco de las protestas.
El origen del estallido social se sitúa en el desplome del poder adquisitivo de millones de iraníes, agravado por las caídas históricas del valor del rial, la moneda nacional. Este escenario se produce en paralelo al endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos y a las presiones conjuntas de Washington e Israel sobre el programa nuclear iraní, que han incluido bombardeos como los registrados el pasado junio, en los que murieron más de 1.100 personas.