El embajador permanente de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saied Iravani, ha avisado este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU de que Estados Unidos podría “cometer un crimen de guerra manifiesto y un crimen contra la humanidad” si materializa las amenazas formuladas horas antes por el presidente estadounidense, Donald Trump.
“En relación con la amenaza explícita del presidente de Estados Unidos de cometer crímenes de guerra a gran escala y de atacar y destruir la infraestructura civil esencial de Irán, dicha amenaza constituye una violación flagrante y atroz del Derecho Internacional Humanitario y de las normas más fundamentales que rigen los conflictos armados”, ha señalado ante los 15 miembros del Consejo, subrayando que, si se ejecutan, “Estados Unidos asumiría la responsabilidad plena e innegable de cometer un crimen de guerra manifiesto y un crimen contra la humanidad”.
Iravani ha recalcado que su país “no se quedará de brazos cruzados ante crímenes de guerra tan atroces” y que, en respuesta, “ejercerá, sin vacilar, su derecho inherente a la legítima defensa y adoptará medidas recíprocas inmediatas y proporcionadas”.
Al mismo tiempo, ha criticado que el Consejo de Seguridad no haya cumplido “con su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales” en el contexto del conflicto que se prolonga desde hace más de un mes, y ha insistido en que este “incumplimiento no priva ni puede privar a Irán de su derecho legítimo a actuar”.
El representante de Irán ha añadido que la reacción de Teherán tras la ofensiva contra su territorio atribuida a Israel y Estados Unidos “se basa firmemente en el Drecho Iternacional” y ha advertido de que serán estos dos Estados quienes “asumirán la responsabilidad de todas las consecuencias posteriores”.
Iravani ha formulado estas acusaciones durante el debate y votación de una iniciativa presentada por Bahréin en el Consejo de Seguridad que reclamaba el cese “inmediato” por parte de Irán de los ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz y animaba a los países a coordinarse para reforzar la seguridad marítima, incluso mediante escoltas navales.
“El objetivo de este proyecto es evidente”, ha remarcado, sosteniendo que la finalidad del texto era “castigar a la víctima por defender su soberanía y sus intereses nacionales vitales en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, al tiempo que proporciona una cobertura política y jurídica para nuevos actos ilegales por parte de los agresores”.
El diplomático ha opinado que la resolución, respaldada por 11 miembros del Consejo, “en esencia, se trataba de un proyecto de resolución de Estados Unidos”. También ha expresado su gratitud a China y Rusia por su voto “responsable” al bloquear la iniciativa utilizando su poder de veto en el Consejo de Seguridad.
En la misma línea se ha referido a Pakistán, que en los últimos días ha intentado mediar entre Washington y Teherán para abrir un canal de diálogo que permita poner fin a la guerra, y a Colombia, por optar por la abstención.
Asimismo, ha defendido la reacción “proporcionada” de Irán al impedir el tránsito de buques “asociados con los agresores” en el estrecho de Ormuz, en respuesta a lo que ha descrito como una guerra “brutal” contra el país. Ha puntualizado que las embarcaciones “no hostiles” podrán seguir cruzando el estrecho.
Por otro lado, ha rechazado cualquier propuesta de alto el fuego temporal “especialmente a la luz de (su) experiencia del pasado mes de junio”, en referencia a la llamada guerra de los 12 días, lanzada por Israel en pleno proceso de conversaciones entre Washington y Teherán para intentar cerrar un nuevo pacto nuclear.
Para las autoridades iraníes, ha concluido Iravani, cualquier salida realista al conflicto actual debe asegurar el fin “definitivo” de los ataques contra su territorio y que ambos países asuman “toda la responsabilidad por el sufrimiento que han infligido”.