La embajada de Irán en Madrid ha anunciado este jueves que Teherán “se muestra receptivo ante cualquier solicitud" de España ante su posición en la guerra en Oriente Medio, sugiriendo que autoriza el paso de sus buques comerciales por el estrecho de Ormuz, bloqueado desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
En un comunicado difundido a través de su cuenta oficial en X, la embajada iraní ha señalado que España “está comprometido con el derecho internacional”, y que por esta razón Teherán acepta las solicitudes que provengan de Madrid.
“Irán considera a España un país comprometido con el derecho internacional, por lo que se muestra receptivo ante cualquier solicitud procedente de Madrid”, reza la publicación de la embajada, acompañada de un plano satélite del Golfo Pérsico y una señalización del estrecho de Ormuz.
El anuncio se produce un día después de que el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aclarara que buques de países considerados "amigos" de Teherán podrán transitar libremente por el extrecho de Ormuz.
“A algunos países que consideramos amigos, les hemos permitido el paso por el estrecho de Ormuz; hemos permitido el paso a China, Rusia, la India, Irak y Pakistán”, aseveró Araghchi en medios regionales.
Exigencias sobre el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos para el transporte de crudo a nivel global, se convierte de nuevo en un eje estratégico tras la decisión del Gobierno iraní de restringir el paso de buques únicamente a países aliados. Esta medida interrumpe parcialmente el flujo comercial internacional y refuerza el mensaje de Teherán sobre su capacidad de bloqueo frente a las potencias occidentales.
Al cerrar el paso a actores considerados enemigos, Irán incrementa la presión sobre las naciones occidentales que dependen de esta ruta marítima. Al mismo tiempo, esta decisión refuerza sus vínculos estratégicos con aliados en Asia y Medio Oriente.
En su respuesta a Estados Unidos, Teherán ha condicionado cualquier cese de hostilidades a garantías concretas de que no se repetirán agresiones ni asesinatos selectivos por parte de sus adversarios, así como al establecimiento de mecanismos que aseguren que nadie podrá imponer una guerra nuevamente contra la República Islámica.
El Gobierno persa también exige reparaciones claras y compensaciones por los daños ocasionados durante los enfrentamientos, y reclama que el fin de los combates se extienda a todos los frentes, incluyendo los diversos grupos de resistencia que participan en la región, buscando pacificar no solo sus fronteras, sino toda su zona de influencia.