El ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadé, ha advertido este martes de que Teherán “dará una lección inolvidable al enemigo” en caso de “una guerra impuesta”, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya planteado la posibilidad de un “ataque limitado” contra el país si no percibe avances significativos en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
“La República Islámica no busca una guerra, pero si hay una guerra impuesta sobre el país, se defenderá con fuerza y dará a sus enemigos una lección inolvidable”, ha afirmado Nasirzadé en una jornada marcada por el inicio de nuevas maniobras de la Guardia Revolucionaria.
En este contexto, la Guardia Revolucionaria ha iniciado nuevos ejercicios militares en áreas de la costa sur, que incluyen el despliegue de misiles, drones, artillería y fuerzas especiales, según ha informado la televisión pública iraní, IRIB.
El aumento de la tensión ha llevado de nuevo a China a pedir “contención”. “Pedimos a las partes que resuelvan sus diferencias a través del diálogo. Un aumento de las tensiones en Oriente Próximo no va en favor de los intereses de nadie”, ha manifestado la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning.
El lunes, el Gobierno iraní ya había subrayado que cualquier ofensiva de Estados Unidos, incluso una “limitada”, sería interpretada como “un acto de agresión” que provocaría una respuesta militar “decisiva” por parte de Teherán, pese a las amenazas procedentes de Washington y a que Omán ha confirmado que el jueves se celebrará una nueva ronda de contactos indirectos entre ambas partes.
Trump, que en un primer momento amenazó con una acción militar por la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán insiste en que tiene exclusivamente fines pacíficos y que se vio gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país asiático.
Desde entonces, las autoridades iraníes han mostrado su recelo a retomar el diálogo con Washington a causa de dicha ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre Irán y Estados Unidos para cerrar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el pacto alcanzado en 2015 quedara prácticamente sin efecto tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 por decisión del propio Trump.