El conflicto salta a los centros nucleares de ambas potencias
La guerra entre Irán e Israel ha cruzado una línea que hasta ahora se había evitado.
Proyectiles iraníes han impactado en el entorno de Dimona, en el desierto del Neguev, donde se encuentra el Centro de Investigación Nuclear del Neguev, considerado el corazón del programa nuclear israelí.
Se trata de un movimiento de enorme carga simbólica y estratégica: por primera vez, el enfrentamiento se dirige de forma explícita contra instalaciones vinculadas a la disuasión nuclear.
Emergencias desplegadas y restos de interceptación en la zona
Los servicios de emergencia israelíes se han desplegado de urgencia en Dimona y en la localidad cercana de Yerucham.
En el terreno se han encontrado fragmentos de misiles y restos de sistemas de interceptación, lo que confirma la activación de los sistemas de defensa aérea en la zona.
Por el momento, no se ha informado oficialmente de daños estructurales en el complejo nuclear ni de víctimas.
La respuesta de Teherán tras el ataque a Natanz
El ataque iraní llega como represalia directa al bombardeo sufrido este domingo en el centro de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, en Natanz, uno de los principales pilares del programa nuclear iraní.
Ese golpe, atribuido a Israel, marcó un punto de inflexión.
La respuesta de Teherán, dirigida ahora contra Dimona, confirma un cambio de fase: del enfrentamiento indirecto a un intercambio directo contra infraestructuras críticas.
Dimoma, el núcleo más sensible de Israel
El complejo de Dimona es uno de los activos más protegidos de Israel.
Aunque el Estado israelí mantiene una política de ambigüedad sobre su arsenal, es ampliamente considerado el único país de la región con capacidad nuclear operativa.
El ataque sobre esta zona supone, por tanto, un desafío frontal a su seguridad nacional y a su estrategia de disuasión.