Irán confirma ataques con drones contra plantas petroquímicas israelíes cerca de Dimona

Irán lanza ataques con drones contra instalaciones petroquímicas israelíes cerca de Dimona y amplía su ofensiva a infraestructuras energéticas regionales.

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Imagen de archivo de un ataque iraní contra Israel Europa Press/Contacto/Chen Junqing

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El Ejército de Irán ha informado este domingo de un ataque contra instalaciones de la industria petroquímica israelísituadas en las proximidades de Dimona, en el marco de una nueva jornada de bombardeos dirigidos contra objetivos energéticos en distintos puntos de la región.

Según un comunicado difundido por la agencia semioficial Tasnim, las fuerzas iraníes han ejecutado ataques con drones contra “industrias petroquímicas y depósitos de productos petrolíferos” cercanos a esta localidad, donde también se encuentra un importante centro de investigación nuclear israelí.

Infraestructuras clave en el punto de mira

En su comunicado, el Ejército iraní subraya la relevancia estratégica de estos objetivos, al asegurar que las instalaciones petroquímicas y las reservas de combustible son esenciales para el suministro energético del sur de Israel.

Por el momento, las autoridades israelíes no han emitido una respuesta oficial sobre estos ataques.

Extensión de la ofensiva al Golfo

La operación no se ha limitado a territorio israelí. Irán ha lanzado también una nueva oleada de ataques contra infraestructuras energéticas en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, donde han sido alcanzadas instalaciones petroquímicas, almacenes de petróleo y otros enclaves estratégicos.

Hasta ahora, no se han reportado víctimas en estos ataques, aunque sí daños materiales en varias instalaciones.

Respuesta a bombardeos previos

La Guardia Revolucionaria iraní ha enmarcado estas acciones como una represalia directa por los recientes bombardeos contra el puente de Karaj B1 y las industrias petroquímicas de Mahshahr.

Además, Teherán ha anunciado nuevos objetivos, entre ellos una refinería en Haifa y instalaciones de gas vinculadas a empresas estadounidenses como Exxon, Mobil y Chevron, lo que apunta a una escalada del conflicto con impacto directo en el mercado energético internacional.