El Ejecutivo iraní ha salido al paso de las recientes manifestaciones de Washington y ha rechazado con firmeza las declaraciones “intervencionistas y engañosas” realizadas por responsables de Estados Unidos a propósito de las protestas registradas en los últimos días en el país por el deterioro de la situación económica, movilizaciones que, según varias ONG, se han saldado con más de una treintena de fallecidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán considera que las palabras procedentes de la capital estadounidense son una “clara muestra del odio constante del Gobierno de Estados Unidos hacia la gran nación iraní”, tal y como figura en un comunicado difundido por la agencia oficial IRNA.
Según Exteriores, el verdadero propósito de Estados Unidos al emitir este tipo de mensajes no responde en ningún caso a la “compasión” por la población iraní, sino que se enmarca en sus “políticas de máxima presión, amenaza e injerencia” en los asuntos internos del país.
El ministerio ha asegurado que el objetivo de estas posturas es “incitar a la violencia y al terrorismo”, además de “crear disturbios e inseguridad”. Al mismo tiempo, ha remarcado que “reconoce las protestas pacíficas y no escatima esfuerzos para atender las demandas legítimas del pueblo”.
Teherán responsabiliza asimismo a Washington de ser en parte causante de la grave coyuntura económica que atraviesa Irán por las “sanciones ilegales e injustas” impuestas “contra el pueblo iraní”.
De acuerdo con los datos facilitados por distintas organizaciones no gubernamentales, al menos una treintena de personas habría perdido la vida como consecuencia de la represión ejercida por las fuerzas de seguridad iraníes durante las protestas registradas en diversos puntos del país en los últimos días.
En el origen de estas movilizaciones se encuentra el desplome del poder adquisitivo de millones de iraníes, marcado por caídas históricas del valor del rial, la moneda nacional. Las protestas se desarrollan, además, en un contexto de endurecimiento de las sanciones estadounidenses y de nuevas presiones, junto a Israel, sobre el programa nuclear iraní, con bombardeos como los del pasado junio, que causaron alrededor de un millar de muertos.