El Ejecutivo iraní ha acusado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de haber actuado "ultra vires", es decir, más allá de las competencias que le otorga su mandato, tras la aprobación de una resolución "absolutamente ilegal" en la que se condenan los ataques de Teherán contra siete Estados del Golfo. "Nada puede anular el derecho inherente de una nación a la legítima defensa", ha afirmado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei.
"Esta resolución distorsiona los principios fundamentales de la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Demuestra el profundo deterioro del sistema del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como resultado de la instrumentalización del organismo por parte de Estados Unidos para sus intereses ilícitos y caprichos malignos", ha añadido el portavoz a través de sus cuentas en redes sociales.
Baqaei ha sostenido que, en lugar de condenar "inequívoca y enérgicamente" la "agresión" de Estados Unidos e Israel, el Consejo ha preferido "condenar" las actuaciones de Irán. A su juicio, "los patrocinadores de la medida ignoraron deliberadamente el hecho evidente de que Irán se defiende de una agresión no provocada por parte de dos regímenes abusivos, uno de los cuales es miembro permanente del mismo Consejo".
En esta línea, ha recalcado que Irán "no tiene intención de violar la soberanía ni la integridad territorial de sus vecinos" y que "ha ejercido la máxima moderación" en sus respuestas. Asimismo, ha denunciado que "esta agresión continua contra Irán no podría llevarse a cabo sin el uso de bases y activos militares estadounidenses estacionados en los territorios de los países del Golfo Pérsico".
"Nuestras Fuerzas Armadas siguen plenamente comprometidas con el Derecho Humanitario, seleccionando sus objetivos con el máximo cuidado y precaución y atacando únicamente aquellas bases, instalaciones y activos militares utilizados por los agresores para llevar a cabo su guerra ilegal", ha remachado el portavoz de Exteriores.
Por su parte, el representante permanente de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeed Iravani, ya había advertido la víspera, tras la votación de la resolución, que el documento "supone un grave revés para la credibilidad del Consejo y deja una mancha imborrable en su historial".
"Esta resolución es una injusticia manifiesta contra mi país, la principal víctima de un claro acto de agresión. Distorsiona la realidad sobre el terreno e ignora deliberadamente las causas profundas de la crisis actual", declaró Iravani, acusando además a Estados Unidos y a Israel de pretender "invertir el papel de víctimas y agresores".
El texto, aprobado con 13 votos favorables y dos abstenciones, las de China y Rusia, exige el "cese inmediato de todos los ataques de Irán contra Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania", y establece que "tales actos" constituyen "una violación del Derecho Internacional", además de representar "una amenaza para la paz y la seguridad internacionales".